Capítulo 7: Pareidolia
En medio de la batalla más caótica que ha enfrentado la OIPS en Sidney, Pherp se enfrenta no solo a Blazerang sino a algo mucho más difícil: a sí mismo. Mientras su exoesqueleto lo mantiene en pie golpe tras golpe, su mente es proyectada a los rincones más oscuros de su memoria, donde un niño furioso y asustado lleva años esperándolo. Con Raymundo a su lado, Pherp tendrá que reconciliarse con su origen, con su cuerpo y con el hermano que perdió, antes de poder ganar la pelea que realmente importa.
—Así que no solo eres un maldito estorbo para mí, sino que aparte eres uno de esos malditos deformes JAJAJA — gritó de forma burlesca Blazerang mirando a Pherp quien sostenía su mirada totalmente seria y congelada.
—¡Pherp no es un fenómeno! — Respondió con rabia —El derecho de hablar así de Pherp tu no lo tienes. — terminó de forma tajante mientras daba un paso al frente con mirada desafiante.
El frágil ego de Erasmo le hizo mover a Blazerang un paso al frente y con la misma mirada de enfado y desafío simplemente le respondió —¿O qué?
En eso Pherp soltó a una velocidad casi instantánea un durísimo Uppercut directo a la mandíbula de Blazerang, tan fuerte que al impacto hizo temblar el suelo y arrojó al superhéroe contra la pared de escombros detrás de ellos y haciendo temblar la estructura hasta el punto donde se encontraban Raymundo y Anselmo, quienes hicieron lo que pudieron para, aún impresionados, despegarse de la pared que en cualquier momento podía colapsar.
—Aghh… ¡Qué mierda fue eso, bastardo! — Renegó Blazerang con enfado mientras se agarraba la quijada para enderezarla, cosa que le valió otro quejido, para después lanzarse con forma de serpiente contra Pherp, el cual, usó su antebrazo derecho para bloquearlo.
El exoesqueleto iluminaba todo el brazo derecho con una luz verde muy vistosa y mientras hacía contacto visual con Blazerang, Pherp cargó su puño izquierdo y una serie de focos verdes en el esqueleto de la columna se iluminaron siguiendo un camino hasta el brazo izquierdo y entonces con un segundo movimiento instantáneo, su puño en curva azotó a Blazerang contra el suelo.
El suelo se cuarteó en un radio amplio por el golpe y varias de las grietas se marcaron en las pocas paredes que aún permanecían de pie, incluso por un momento, Blazerang pareció perder el conocimiento por ambos impactos, aunque se terminó levantando con una llamarada que alzó un metro su cuerpo y con un fuerte mareo que le hizo agitar la cabeza.
—Eso… es todo… aghh — Intentó retarle, pero terminó escupiendo la sangre que acumulaba en su boca por el golpe contra el pavimento. — ¡Gaaaa! — intentó quejarse, pero abrir la boca le hacía sentir ardor en toda la cara.
Pherp solo realizaba estiramientos en su posición, pues los jaloneos y movimientos no tan pensados por él sino más por el exoesqueleto le lastimaban los músculos a cada golpe, a cada movimiento sus huesos crujían para reacomodarse, pero el pensamiento de todo lo que había en juego, le permitían realizar esto sin quejarse.
—¡Mierda! — gritó Erasmo en su mente, el cual se encontraba cada vez más desesperado pues mientras libraba afuera una pelea que sorpresivamente se había complicado de más, por dentro también estaba lidiando con Mindyblur y Lyam Murphy que ahora habían decidido pelear por recobrar el control de Blazerang.
—Si, mierda jajaja, mierda es lo que mereces maldito, te vamos a hacer pedazos aquí, así como te están haciendo pedazos allá jajaja — respondió entre carcajadas Lyam mientras lo miraba con asco.
—¿Sabes por qué tu maldito plan está fracasando, imbécil? — comenzó a atacarle Lyam. —Porque eres igual que yo, tu maldita arrogancia te ha consumido jajaja, incluso podría jurar que no tienes más de dieciséis años. — cerró con orgullo apuntándole con el dedo.
La sonrisa de Lyam y sus palabras atacaron severamente a Erasmo quien casi pierde los estribos, pero solo alcanzó a gritar —Dieciocho imbécil y yo… — entonces se dio cuenta de su error y lo estúpido que se estaba volviendo por toda la situación, por lo que respiró y trató de calmarse.
—Jajaja, lo sabía, solo eres un niño — terminó Lyam, a lo que Erasmo se abalanzó contra él para agarrarle de los hombros, pero Lyam esquivó y sin pensarlo lo golpeó dos veces en la cara y le clavó un gancho al hígado, fulminando con una patada que dejó a Erasmo tirado en el suelo totalmente derrotado y retorciéndose en el suelo.
—Ouch, ¿No te pasaste un poco? — Dijo Mindyblur mientras lo veía retorcerse.
—Ese bastardo me encerró en mi corazón… agradezco la ayuda tuya y de ese chico, Raymundo, pero no estaba tan dispuesto a afrontar mis traumas todavía — dijo con cierto desinterés para justificar su agresividad.
Mindyblur se abrazó del brazo de Lyam, quien ya se dirigía directo a la fuente para retomar el control de su cuerpo, parecía temblar y eso llamó mucho la atención de Murphy.
—Pensé que no te recuperaría… siempre supe que el día que no te viera haciendo rabietas o actuando con tu arrogancia, sería el día en que te pierda… tuve miedo de verte ahí — esto desconcertó totalmente a Lyam, no supo si apartar la mirada y sintió espasmos en su brazo que se quería levantar, pero algo dentro de él no se lo permitía.
Finalmente se recordó a sí mismo y a ella siendo su ayuda para empujar aquella piedra que le pesaba tanto y no le permitía avanzar cuando se encontraban en su corazón, recordó quien había tomado iniciativa y quien le impulsó a enfrentar su trauma. Finalmente le puso la mano en el hombro y tomó su mano.
—Tranqui, eh Mindy, me tardé, pero aquí estoy, Blazerang nunca ha sido vencido y hoy tampoco lo será jajaja — Dijo con cierta incomodidad, pero pareciera que esto fue suficiente, pues la chica le miró con consuelo y asintió limpiándose las lágrimas.
En eso y como si fuese una película de terror, Lyam miró como de la boca de Mindyblur salió una mano y le tomó del rostro y unos destellos blancos le cegaron totalmente la vista, era Erasmo quien ya se había levantado y con furia iluminaba toda su máscara con tonalidades moradas muy intensas y contorneaban las marcas de esta.
—¡NEA, EZUM DAE PEREM NEK IRA! — Gritó Erasmo con desesperación y entonces su mano pareció fusionarse con la cara de Lyam, mientras su brazo tomaba total posesión de Mindyblur, de lo que antes eran sus ojos, comenzó a brotar con fuerza el mismo líquido metálico que lloró cuando Erasmo metió su mano en su cabeza para potenciar su poder, solo que esta vez brotaba como si fuera una fuente.
No había gritos, no hubo pelea, no podían. Lyam sintió como un choque eléctrico paralizaba todo su cuerpo, además del miedo por la preocupación de ver a su esposa siendo atacada lo inundaron por completo y no pudo hacer nada.
—Vamos a ver, maldita zorra, tú me dirás que carajos pasa si potenciamos este mundito por un millón, que pasa con nosotros jajaja — dijo con enfado mientras empujaba a los tres hacia la fuente y lentamente sentía como sus mentes se fusionaban.
En el exterior, Blazerang se levantaba con dificultad y una mirada totalmente diferente, confundida pero furiosa, sedienta de sangre y su aura reflejaba pérdida y desconsolación. Ante el cambio súbito, Pherp retrocedió con duda, pero Blazerang se le arrojó con furia envuelto en llamas de forma errática.
Pherp intentó cargar su exoesqueleto para defenderse, pero el superhéroe fue más rápido y le clavó un puñetazo en la cara que por poco y lo tira, doblando su cuerpo casi hasta el suelo, y haciendo crujir cada trozo de metal en su espalda, pero de no ser porque el mismo exoesqueleto le hizo recomponer la postura y enderezar su espalda, a lo que Pherp respondió con un puñetazo, pero para su sorpresa, no pudo golpear nada.
El ambiente había cambiado, ya no estaba más en la ciudad destrozada de Sidney, sino que se encontraba en medio de la carretera, las olas del mar se escuchaban a lo lejos y el atardecer pintaba el cielo de un naranja muy intenso, se miró las manos y descubrió que toda la capa de piel que antes formaba a Pherp había desaparecido y ahora solo quedaba aquel mutro de piel gris como de elefante y un cuerno en la nariz.
—Pero a donde me mandó el golpe tuyo — dijo con resignación en voz baja mientras comenzaba a caminar por la orilla, hasta que comenzó a subir un barranco. No pudo evitar asombrarse que entre más subía, más apreciaba por debajo la playa y el inmenso mar que rodeaba el lugar.
Apenas estaba apreciando la vista, cuando recibió un fuerte golpe que lo arrojó directo contra la carretera, cosa que lo obligó a rodar rápidamente para esquivar un trailer que venía de camino, el cual le llamó la atención pues todas sus luces eran de color morado.
—Maldito sentimental, jajaja, así que eres de esos que aprecian la naturaleza y la vida… patético — dijo la voz de blazerang que parecía dispersarse por el viento, pues se escuchaba en toda el área.
Algo pateó a Pherp y por poco lo tira de nuevo, pero este se percató que ante el golpe, unas llamaradas moradas aparecían y dejaban un rastro breve de humo, el cual aprovechó para dejarse golpear una vez más mientras cargaba su exoesqueleto y en el momento en que salieron las llamaradas, apuntó su puño directo al rastro de humo y conectó un golpe que sintió como si hubiera impactado un muro indestructible.
—¡Aghhh! — gritó la voz y provocó un terremoto que hizo perder el equilibrio a Pherp. —Jajaja, esa fue buena, mutro, pero gracias por la pista, apagaré las llamas.
Entonces Pherp comenzó a recibir una paliza que no podía ver de dónde venía, el arrojaba puñetazos cargados pero no lograba asestar ninguno, la pelea comenzó a hacerlo retroceder hasta que se encontraban al otro lado de la carretera.
Una tenue luz a la cima de la colina no hizo distraerse por un momento, a la cima había una choza que le resultó muy similar y de pronto, un último golpe que lo hizo caer por el otro lado del barranco varios metros abajo, siendo golpeado en la cabeza y quedando inconsciente.
—¡Pherp! Vamos Pherp despierta — le dijo una voz infantil que le resultó aún más familiar, al reaccionar de quien era, despertó de golpe, pero al ver a su alrededor, solo miró y reconoció la voz que realmente le hablaba. —Gracias a Dios estás vivo… — dijo aliviado Raymundo.
—Muchacho, pero ¿Qué ha pasado?... ¿Por qué estamos en Puerto Rico? — preguntó muy confundido mientras se agarraba la cabeza, donde se percató que le había crecido un chichón.
Se sentía más confundido que nunca, sobre todo porque se percató de que el cielo aún permanecía estático, con ese bello degradado naranja que le provocaba paz y nostalgia, un sentimiento que aún incluso en medio de toda su confusión, le permitía respirar profundamente nomás de mirar al cielo.
—No tengo idea… yo tampoco estoy herido, puedo moverme... —respondió agarrándose la barriga con cierto tono de alivio, para después regresar y preguntar con seriedad — ¿Puerto Rico? — al recordar lo mencionado por Pherp.
—Estoy seguro… allá arriba, está la cabaña donde se crio Pherp, todo parece diferente, pero esa cabaña… — respondió con cierto anhelo mientras se reincorporaba para levantarse y justo cuando puso sus manos sobre sus rodillas para levantarse, se miró los dedos, grises y rasposos como si un rinoceronte haya tomado forma antropomórfica.
—Olvidaba que Pherp era un monstruo… ¿Porqué no salí normal como el muchacho mío? — dijo con frustración mientras se dejaba caer de nuevo mientras se alejaba de Raymundo.
Raymundo, en silencio, simplemente se acercó a él y le estiró el puño con amabilidad, cosa a la que Pherp respondió con una mirada de desconfianza que Raymundo comprendió al instante.
—Mi mejor amigo es un mutro… es hijo de ricos, pero él mismo bromea diciendo que seguramente sus papás vendieron su alma al diablo para tener riqueza y que él fue su penitencia… — su puño se mantenía firme frente a Pherp y a pesar de lo que estaba diciendo, su cara se mantenía contenta y con mucho anhelo en sus ojos.
—Yo siempre le digo que es genial ser cómo el… su cuerpo está lleno de plumas y tiene ojos de gato, él puede ver cosas que solo unos pocos y sentir el viento como nadie, eso lo hace especial.
Pherp lo miró y por un momento, casi llorando, no chocó su puño, sino que agarró a Raymundo del brazo y lo tiró con fuerza para traerlo consigo y abrazarlo, lo abrazó con fuerza y calidez mientras resistía su llanto.
Raymundo de nuevo sonriendo simplemente se apartó y estiró de nuevo su puño y Pherp con mucho ánimo y convicción de, finalmente amigos, chocó su puño y se puso de pie para seguir con su búsqueda.
En eso, un ruido extraño entre la maleza alertó a los soldados, quienes se acercaron con cautela, entre las plantas lograron apreciar un rostro infantil, pero no pudieron distinguirlo, pues este salió corriendo.
Raymundo y Pherp lo siguieron hasta lo que parecía ser un pequeño espacio entre los árboles, donde no había vegetación y la tierra era dura, cosa que Pherp identificó como lugar concurrido por personas, hasta que miró con atención y gritó con emoción
—¡El diablo! Aquí jugaba con mi hermano — Captando toda la atención de Raymundo quien solo dijo.
—¿Hermano?
—Hace mucho tiempo… — pero de nuevo el ruido entre las plantas los hizo voltear hasta lo que parecía ser, de nuevo maleza, Pero esta vez, ambos actuaron con rapidez y corrieron al sitio, donde Pherp tomó de la ropa y lo puso frente a él.
Raymundo estuvo a punto de confrontarlo, pero se percató que Pherp había quedado completamente congelado al ver al niño, su mirada de desconcierto lo delataba y el estar estático comenzó a molestar al niño.
—¡Señor suélteme o conocerá a Ph...! — pero no pudo terminar pues terminó cruzando miradas con Pherp.
—¡¿Quién eres tú?! ¡Tú no eres real! — Gritó el niño con enfado mientras conseguía librarse del agarre de Pherp. —¡Eres un monstruo!
Pherp quedó totalmente consternado, genuinamente no lograba comprender nada puesto que, si bien, se reconocía a sí mismo de niño, no tenía sentido absolutamente nada de la situación y la presencia de este niño simplemente volvía más confuso todo.
—¿Pherp? — preguntó Raymundo y ambos Pherp voltearon. —Ese… ¿Eres tú? — Pherp intentó contestar, pero rápidamente fue interrumpido por su versión más pequeña.
—¿Pero qué estás tu diciendo? Ni loco ese y yo podríamos ser el mismo, ¡Por su culpa mamá nos corrió de la casa! — Y entonces se quiso echar a correr, pero Raymundo se interpuso.
Para sorpresa de ambos, el niño antes que pelear, se abrazó con fuerza de Raymundo, este podía sentir como temblaba el pequeño Pherp, por su parte, el más grande miraba como el pequeño lo veía con genuino enfado, con un odio que pocas veces había visto en su vida.
—Creo que ya entiendo todo… — dijo Raymundo mirando hacia atrás — entonces no era pareidolia…
Pherp extrañado estuvo a punto de preguntar a que rayos se refería o si estaba alucinando, pero Raymundo se le adelantó a explicar.
—Creí que todo era una pareidolia… cuando tu cerebro interpreta figuras como algo que no es, como cuando ves un coche de frente y piensas “Ese se ve enojado” o “Ese está feliz”. Todo este sitio me parecía que tenía una forma similar, pero no lo es…
—Muchacho me estás confundiendo, Pherp no siempre ha sido listo pero esto es mucho para mi — le respondió totalmente confundido, pero Raymundo decidió continuar a pesar de esto.
—Esa colina de la que caíste, es el muro de escombros que suben al edificio que casi se cae, esas líneas que desembocan al río son las calles de Sidney, aquí seguramente es donde nos encontramos de la Torre y yo… y más adelante, seguramente está Blazerang…
Pherp se quedó serio por un momento, procesando todo y sin llegar a conclusiones coherentes, aún así se arriesgó a decir lo único que se le vino a la mente.
—Cuando el de fuego me golpeó, la mirada suya era diferente y había chispas de fuego por todos lados… usted estuvo en la mente de ese hombre, tiene que tener relación.
Raymundo recordó las palabras de Mindyblur, cuando esta le mencionó que de alguna manera, Erasmo había incrementado su poder y con ello el control sobre Blazerang y comenzó a atar cabos y aún sin comprenderlo todo, su mente se iluminó ante una simple idea.
—¡El clérigo!... Es el chico que les mencioné en la cabeza de Blazerang, él usa su magia o lo que sea para incrementar poderes, seguro incrementó más el de Mindyblur y ahora estamos en tu cabeza… Proyectó tu mente al exterior. — Le explicó tratando de ser lo menos confuso posible.
Raymundo pensó aún así que sería mucho para procesar, pero Pherp le sorprendió mirándolo con una leve sonrisa protectora y agachándose para intentar interactuar con su versión infantil, quien no parecía inmutarse ante la discusión que estaban teniendo los dos.
—Chico… el odio con el que tú me miras ahora, es el mismo con el que me miraba la mamá nuestra cuando nos echó… pero no fue mi culpa… — intentó calmarle, pero el niño simplemente no cedía.
—¡Mientes! ¡Si tú… si tú no hubieras existido no se habrían llevado a Brian! ¡Estaríamos en casa y viviríamos en paz! — Pherp simplemente se quedó callado.
Raymundo se limitó a abrazar al chico, intentó hablar, pero las palabras no le salían de la boca, sentía como si estuviera viendo algo tan íntimo que no debería verlo nadie, pero aún así, Pherp soltó un suspiro y comprendiendo el rostro de Raymundo, se sentó en el piso, derrotado y comenzó a contarle.
—Al hermano mío se lo llevó una organización llamada CreoTech, no pude hacer nada para detenerlo, era sólo un niño… no venían por Brian, venían por Pherp y no sé si esos hombres no sabían por quien iban, pero no agarraron a Pherp — El pequeño Pherp volteó a ver confundido, su llanto había parado, pero ahora lo que estaba escuchando lo estaba confundiendo aún más.
—Intenté perseguir a los hombres que se lo llevaron, pero un camión acabó arrollándome por la carretera, pensé que Pherp moriría en ese instante… pero cuando desperté, era esto… Un conductor que me vio tirado intentó ayudarme, pero al ver que era gris… que no era como los demás, se fue rezando en su auto a toda prisa — Pherp no podía levantar la cabeza, a medida que hablaba, recordaba y cada recuerdo lo sentía como una espina clavándose en su corazón.
—Al llegar a casa… arrastrándose como pude, mamá no me recibió con preocupación, sino con miedo… no solo me rechazó por esto — dijo haciendo un ademán con los brazos para mostrarse a sí mismo — Sino que me culpó por lo ocurrido a mi hermano y me echó de la casa.
—Me dijo que morir sería justicia para mi hermano… y que, si vivía, sería solo para cargar con eso, luego gritó que tampoco podía tener una bestia en su hogar — respondió el pequeño Pherp con coraje.
—Perdóname pequeño… después de eso Pherp no volvió a ver a la mamá suya — le dijo acercándose de a poco, pero el niño seguía rechazándolo.
—Si tu no hubieras aparecido…
—Si Pherp no hubiera aparecido entre nosotros, hubiéramos estado totalmente solos, porque es lo que somos… Pherp… un muchacho y un monstruito que se tienen el uno al otro, pero aún tu estás muy chico para verlo así y lo entiendo — le respondió con tranquilidad Pherp.
—Mire muchacho — Le dijo Pherp a Raymundo —no soy un super, tampoco soy un mutro, soy Pherp… alguien que por algún motivo tiene a su hermano adentro y se puede convertir en él de vez en cuando… tengo la fuerza de uno y el corazón del otro…
Raymundo asintió con la cabeza de forma comprensiva, pero en el fondo quería llorar tras escuchar la historia, no sabía que decir, intentó balbucear algo, pero su mente estaba totalmente en blanco.
—Mi sueño es encontrar a mi hermano, traerlo conmigo y volver a casa… no sé si la madre mía siga viva, pero sé que al menos le llevaremos flores en su jardín o en su tumba. Quiero su bendición antes de continuar — le dijo serio y el pequeño Pherp lo miró extrañado.
—¿Cuántos años has sido así? — preguntó el pequeño Pherp con desconfianza, intentando abrirse con cautela.
—Desde que tenía tu edad, pequeño… con el tiempo entendimos que Pherp… — Y entonces se señaló a sí mismo — Este Pherp, no es alguien malo y te pido que tras tantos años, por favor no te sientas mal al verme.
El niño lo miró y con curiosidad le tocó el rostro, sintiendo su piel áspera con ligeros bellos que le raspaban y finalmente, tras mirarlo a los ojos por unos breves momentos, le otorgó un abrazo al que Pherp respondió de forma cálida.
La versión infantil de Pherp comenzó a iluminarse, de esto no se dio cuenta el mayor, pero sí Raymundo, quien miró esto con emoción y después confusión, tras darse cuenta que el pequeño empezaba a desaparecer y con esto, iluminando los ojos de Pherp con un destello morado muy particular que recordó a la magia que usaba Erasmo.
—Ven, muchacho — le dijo Pherp mirándolo con una sonrisa, este se había dado cuenta de la desaparición del niño, pero no se inmutó ante ello, al contrario, cuando se puso de pie, miró al cielo una última vez y respiró finalmente con paz, gracias a la cual su rostro se deformó levemente, sus ojos no eran esta bola amarillenta con pupila café, sino que tenía el cuerpo del mutro, pero los ojos del humano.
Ambos fueron en silencio caminando con cautela, con paso tembloroso por la súbita presencia de Erasmo con el poder de Blazerang y Mindyblur, pero firme con un destino claro, la cabaña que vio Pherp iluminada a lo lejos.
El camino fue relativamente sencillo, incluso parecía que el propio Blazerang se había ido del lugar y de pronto estaban ante la cabaña, una chozita con figura de pentágono, clásica, armada con troncos y pintados de color rosa pastel muy chillante, parecía recién pintada.
La puerta blanca con cristales que no dejaban ver nada, pues al interior yacía una cortina que bloqueaba la vista. Pherp estuvo a punto de abrirla sin más, pero se sorprendió a sí mismo cuando su mano se había detenido con la chapa en su mano.
—Esta fue la cabaña en la que Pherp se crió… de la que lo corrió la mamá mía… — dijo con miedo, Raymundo en cambio, puso su mano en su hombro, teniendo que ponerse casi de puntitas para alcanzar a aquel hombre tan grande. Este gesto lo llenó de confianza y sin tapujos se atrevió a abrirla.
La casa estaba vacía, con una mesa redonda con dos sillas nada más entrando y lo que parecía ser un sillón muy desgastado, aún sonaba música del tocadiscos de vinilo, sonaba Solamente una Vez de Agustín Lara. Sobre la cocina había dos tazas de café y cuando intentó entrar a las habitaciones, la puerta estaba atascada, no había nada que lo abriera.
—Conociendo a la madre mía… — dijo riendo con ironía mientras agarraba una silla para sentarse .— Aquí solo hay dos, una para ella… y otra para el recuerdo de mi hermanito… — terminó con una mirada nostálgica.
—Lo que dije hace rato a la versión chiquita mía, no era mentira… voy encontrar a mi hermano muchacho y lo voy a traer aquí. Ahora tengo otros ojos, muchacho.
Raymundo lo miró con orgullo y con la misma sonrisa que le había mirado todo el día, simplemente le dijo.
—Lo vas a lograr, estoy seguro
—Sabes… eres muy parecido a él, ambos tenían el pelo crispado, eran bajitos y bueno, Brian tenía la barbilla oscura, supongo que también hubiera tenido una como la tuya jajaja — Dijo burlándose antes de sentir que algo no estaba bien.
En eso, Pherp tomó del pecho a Raymundo a toda velocidad y lo jaló hacia él, Raymundo no pudo ni procesar el tirón cuando una enorme ráfaga de viento destrozó toda la casa y causando un estruendo gigante.
Pherp usó su cuerpo para protegerlo, pero cuando abrió los ojos se percató de que todo había sido incendiado y Pherp estaba cargando su exoesqueleto.
—Ahhh, así que ahora puedes verme sin importar qué — se escuchó la voz de Blazerang en todo el sitio, pero para Pherp era diferente, él realmente podía verlo.
—Te siento… Blazerang — dijo con furia antes de girarse hacia Raymundo —Muchacho — le habló mientras agarraba a Raymundo y lo levantaba, este se quedó suspendido en el aire y comenzó a alejarse flotando sin entender nada ni poder hacer algo al respecto.
—¡Espera, Pherp! ¿Qué está pasando? — preguntaba mientras se quedaba estático y de pronto el dolor de su herida en el estómago le regresaba como una punzada que por un breve momento lo hizo ver oscuro, haciéndole perder la conciencia una vez más.
Pherp estaba parado con mirada furiosa frente a Blazerang, o lo que parecía ser él, pues lo percibía como una figura humana en cuya espalda le salían los brazos de una mujer y su cara presentaba de forma permanente una máscara de fuego con los patrones de Erasmo.
—Bien, entonces que así sea, Pherp — Dijo Blazerang antes de abalanzarse contra Pherp con forma de serpiente de fuego.
Los “bip” del exoesqueleto de Pherp sonaron con rapidez y este pudo esquivar el ataque para rematar con un golpe que sacó volando a la serpiente, la cual giró para clavarse en la tierra.
El silencio que esto causó era inquietante, pero rápidamente se rompió cuando del suelo salió Blazerang golpeándolo en la mandíbula, Pherp sin inmutarse escupió la sangre junto con un trozo pequeño de lengua que se clavó en sus dientes al morder por el golpe y su propio exoesqueleto cerró los brazos para apretarlo en un abrazo de oso y aún así no fue suficiente, pues los brazos que tenía blazerang en la espalda se movieron para tomarlo y darle la vuelta para tirarlo al suelo.
Por un momento la presencia de Blazerang salió de la percepción de Pherp que mantenía sobre todo el sitio, pero al instante la recuperó dándose dos cachetadas que le regresaron los pies a la tierra, aunque este golpe le provocó un fuerte dolor en la lengua por el trozo que ya no tenía.
—Pherp no caerá ante alguien como tú — se dijo en voz baja mientras se concentraba de nuevo para percibir a Blazerang. —Me he reconciliado con este lugar y tú ya no mandas aquí…
Entonces Blazerang se abalanzó para iniciar una pelea a puños callejera, pero Pherp respondió a su intento de golpe con un puñetazo cargado en toda la cara que le tiró dos dientes, los cuales agarró con la mano empuñada e intentó clavárselos a Pherp, pero este respondió con dos puñetazos cargados más y remató con un golpe a dos manos que lo clavaron de golpe contra el suelo.
—¡Te dije que no! — Gritó con furia como si fuera un guerrero dominando a un león.
Todo el lugar tembló con fuerza, pero se estabilizó al tiempo que sintió como Blazerang se recuperaba, pero a su vez sintiendo como cada vez era más frágil, por lo que esta vez sin contenerse, apretó un botón en su cinturón, el cual estaba conectado al exoesqueleto.
—Esto dolerá — bufó para sí mismo, pero Blazerang pareció escuchar esto, pues le contestó.
—Oh no… no dolerá si está todo cauterizado… ¡Maldito! — Gritó antes de arrojarse de forma totalmente irracional contra Pherp.
Este esquivó los golpes de Blazerang y con velocidad casi inhumana golpeó dos veces en la cara al superhéroe y luego golpeó repetidas veces en su costado y finalmente en el pecho.
—No importa si me quema — dijo clavándole un golpe en la naríz, sintiendo como se rompió
— No importa si me rompe — repitió golpeándolo en el ojo.
—Pero para cumplir mi misión, tengo que cumplir una antes —Dijo golpeando sus costillas y dándose cuenta de que cada golpe era más intenso que el anterior, pues escuchó varios crujidos en el camino.
—¡Y esa es proteger a mi muchacho Raymundo para que tenga la vida que mi hermanito no pudo! — gritó con furia al tiempo que lo levantó en el aire unos centímetros a la orilla del barranco, para después azotarlo contra el suelo de forma brusca con un golpe tan fuerte que comenzó a derribar todo.
El cielo comenzó a parpadear y desgarrarse, la jungla comenzó a recobrar su forma de concreto y toda la ilusión que conllevaba la cabeza de Pherp de destrozó para revelar de nuevo la noche, la ciudad y la colonia destruida donde se encontraban peleando hasta hace un momento.
Pherp miró con miedo al suelo, antes de desaparecer y miró tres figuras inconscientes que no logró reconocer, las cuales desaparecieron al momento en que el mundo volvió a la normalidad y solo se encontraba Blazerang, noqueado, al fin y dándole la victoria a la OIPS sobre esta batalla.
Cuando se percató de la paz, comenzó a escuchar de nuevo el mundo exterior, las ambulancias, la policía pero sobre todo, los aplausos de sus compañeros que ya habían llegado, viendo como uno sostenía el cuerpo inmóbil de Raymundo y alguien ayudaba a caminar a Anselmo.
—¡Bien hecho Pherp, es hora de irnos a casa! — le dijo Anselmo a través del comunicador —Estaría genial que te examinaran, lo tuyo es un poder impresionante… tu eres impresionante.
Estas últimas palabras lo llenaron no solo de orgullo, sino de ilusión y le hicieron bajar con emoción para ser aplaudido por sus compañeros. Lo que más le dio sentimiento y que esta vez no pudo resistir el llorar, fue el darse cuenta que seguía teniendo su forma de animal, seguía siendo un mutro y aún así todos le aplaudían como si fuera un auténtico superhéroe.
—Mi sargento… muchas gracias… ¿Pero dónde estaba usted? — preguntó Pherp
—No tengo ni idea de que hablas, chico, yo los ví a tí y a Raymundo vagar como si no tuvieran heridas, platicaron y no sé qué tanto hicieron pero sabía que algo tenía que ver con ese fuego morado… Luego blazerang comenzó a tener ataques, se peleaba consigo mismo, hasta que recuperó el control, supongo que de su mente por lo que nos dijo Raymudno y luego ustedes dos pelearon… yo no vi nada de lo que pasó ahí. — respondió con total sinceridad, pero a Pherp no le importó y comenzó a abrazarse con medio mundo.
Pero la sorpresa no había terminado, súbitamente, el cuerpo de Blazerang comenzó a brillar con mucha intensidad, no despertó en ningún momento, pero de su cuerpo, como si fueran lianas, comenzaron a brotar cientos de líneas de fuego que se clavaron al suelo, que rodeaban como telarañas a Blazerang.
De golpe, estas líneas explotaron en grandes lianas gigantes de magma que se clavaron en el suelo cual gigantescas raíces y del centro comenzó a surgir un tallo gigante de varias raíces enroscadas, que desembocaban en un capullo, el cual floreció al instante arrojando toneladas de aquel material ardiente y haciendo que el grupo de soldados se dispersara.
El cuerpo de Blazerang se había convertido en una flor de magma gigante iluminada que movía con violencia sus raíces y hojas para defenderse de los soldados de la OIPS, Pherp lo miró con miedo, su cuerpo estaba muy cansado y un ataque no lo resistiría.
Más fue su infortunio, cuando se percató de que una raíz estaba a punto de impactarle y acabar con su vida, intentó correr, pero el calor se volvía cada vez más cercano y en un momento clave, su cuerpo le falló, sus músculos se acalambraron en su totalidad por el sobre uso del exoesqueleto y lo tiraron al suelo, totalmente inmóvil.
Cerró los ojos esperando su muerte, esperó y esperó… pero nunca llegó, cuando abrió los ojos, estaba casi a la orilla de la zona de pelea, al lado de las ambulancias y cerca de los reporteros, no pudo comprender lo que pasó, hasta que se puso de pie y miró a todos su compañeros a salvo y ahí, a la atenta mirada de todos y frente a la flor de magma: PowerHope.
Fin.