The Five Continents


Adéntrate en este mundo protegido por The Five Continents, el equipo de superhéroes más grande del mundo. Acompaña a Raymundo mata, un chico que solo quiere pagar la preparatoria de su hermana, uniéndose a la Organización Internacional de Protección contra los Super (OIPS) y sobreviviendo a las adversidades que el oficio conlleva.

Portada de The Five Continents - Novela de fantasía y ciencia ficción
Portada del capítulo 8: El Comienzo de Esta Historia

Capítulo 8: El Comienzo de Esta Historia


Sydney no duerme esta noche. El Escuadrón Continental de la OIPS enfrenta una misión que nadie esperaba y para la que no todos estaban preparados. Entre el caos, un joven soldado que no debería estar ahí tendrá que decidir cuánto está dispuesto a arriesgar cuando todo sale mal.


“¡BOOM!” Se escuchó en la mente de Lyam en el momento en que Blazerang azotó contra el suelo y cayó inconsciente, esto finalmente arrojó a Erasmo fuera de la fuente, juntándose con su propio clon y enfrentando a Lyam y Mindyblur.


—¡Aghhh! Ya me tienen harto, Raymundo, Anselmo, Pherp, ustedes dos… ¡Muéranse de una puta vez! — Gritó con desesperación Erasmo


—Ja ja ja, aún te falta, niño — se burló Lyam, pero esto hizo bufar a Erasmo con Rabia, quien ya se mostraba desesperado. —Porque aún no has pagado por lo que nos has hecho.


Lyam no esperó una reacción y al momento en que terminó de hablar, le soltó un puñetazo que le hizo girar la cabeza con fuerza, seguido de un rodillazo en el estómago y un empujón por parte de Mindyblur que lo tiró al suelo.


—No te pases Lyam, es un niñito — dijo Mindyblur con cierta ironía y desprecio.


—Y hay que llamar a sus malditos padres para que le enseñen a respetar a los grandes — le respondió tomándole de la mano y escupiéndole al cuerpo de Erasmo, el cual aún continuaba retorciéndose en el suelo.


—Ahhh — Exhaló Lyam estirando la espalda —Bien cariño, ¿Puedes deshacer esto? Seguramente tendremos problemas judiciales y mucha burocracia… — terminó con cierto tono de enfado, la sola idea de tener que enfrentar a la justicia por algo que él no hizo le fastidiaba demasiado.


—Y después tenemos que encontrar a Mera… pero este maldito es el que aún tiene el control — respondió Mindyblur enojada.


—Entonces, tendremos que obligarlo — le dijo Lyam mientras juntaba sus puños con entusiasmo.


Cuando ambos se giraron para seguir golpeando a Erasmo, se percataron de que este no estaba, alarmados, movieron su cabeza a todos lados hasta que lo encontraron de nuevo cerca de la fuente, pero esta vez metiendo su mano dentro de aquella copia de Lyam que cargaba con el periódico y que había tomado momentos antes con tanto entusiasmo.


—No hará falta, desgraciados, ya arruinaron todo… ya no tiene puto sentido nada… — respondió Erasmo aún recuperando el aire, totalmente envuelto en una rabia asfixiante que le costaba mantener la respiración y comenzaba a hiperventilarse.


—Pero no me iré solo jajaja — comenzó a reír entrando completamente en un descontrol emocional total. —Nunca estuve en la mente de alguien que se sintiera más solo que yo, Lyam, pero ahora… ¡Ahora lo pagarás! 


Una extraña luz salió de la copia de Lyam y flotó hasta meterse dentro de las aguas de la fuente, de esta surgió una gigante luz color negro que destruyó la fuente y dejó desbordar el agua, la cual desaparecía al momento de tocar el suelo.


Aquella luz negra chocó con lo que parecía ser el cielo y comenzó a fracturarlo, de a poco las grietas causaron un temblor que hizo que Lyam y Mindyblur se tomaran de las manos para evitar caerse.


—Ahora, Lyam, enfrentarás las putas consecuencias de todo lo que has “Hecho” jajaja — le replicó haciendo un ademán de comillas con los dedos y en medio de una risa maníaca.


—¡¿Qué mierda hiciste hijo de perra?! — Le gritó Lyam mientras corría hacía Erasmo.


—Recuerdas… La “flor de lava”, ¿Lyam? — Y entonces comenzó a reír con más fuerza tras ver que el solo hecho de mencionar este nombre, hizo que Lyam se detuviera de golpe y con mirada perdida, este solo pudo decir.


—No lo hiciste…


Erasmo comenzó a reír con fuerza y un destello morado cubrió su cuerpo, apagándose y con él, desapareciendo por completo del sitio, Lyam ya no pudo seguirle el paso y lo consideró totalmente perdido.


El temblor tomaba más fuerza y todo se volvía más y más oscuro, todos los clones de Lyam comenzaron a desaparecer en una espesa neblina color negro que los consumía y los edificios que rodeaban a las calles comenzaron a destruirse, creando con los escombros y el polvo aún más neblina oscura.


—¡Está deshaciendo el efecto de mi poder! — Gritó Mindyblur para hacerse oír entre los sonidos de los derrumbes. —¡No puedo controlarlo, intento mantenerlo… pero no puedo, tienes que encontrarme! 


Lyam sostuvo su mano una última vez y tras notar que su mirada reflejaba la angustia que sentía, decidió lanzarle un gesto de seguridad y una sonrisa ligera.


—¡Te encontraré, nos verémos y encontraremos a Mera juntos! — Y entonces sus manos se soltaron y Mindyblur fue tragada por la neblina.


Dentro de las catacumbas debajo del Coliseo Romanok, el primero en despertar fue Erasmo, quien estaba siendo sostenido por PokerFace. Este le quitó sus manos con asco, pero al instante notó que sus ojos estaban iluminados con aquel color morado que reflejaba que estaba siendo poseído por su amo.


—Aw, el querubín de mamá al fin se dignó a despertar… — le dijo con ese extraño tono apaciguado y seductor de su amo. —Debemos irnos.


Erasmo se sacudió un poco la ropa antes de voltear con recelo a ver a PokerFace. —Mi mamá no… aghh… — Intentó replicar pero el amo apenas le apuntó con el dedo y pareciera que lo estaba ahorcando a la distancia.


—Dije, vámonos — Y entonces bajó su mano para soltarle de golpe. Erasmo se agarró del cuello y jaló aire de forma agresiva tratando de recomponerse.


Unos pasos comenzaron a escucharse, eran muchos pasos para estar en una zona prácticamente abandonada y con concurrencia cero, por lo que el amo le arrojó una mirada fría pero con enfado, antes de girarse contra la pared y caminar hacia atrás.


En el momento en que chocó contra su pared, su sombra fungió como portal y PokerFace atravesó la oscuridad en la pared, dejando su marca cuál ceniza contra el concreto. Erasmo se acercó a mirar el cuerpo de Mindyblur y la comenzó a ahorcar con fuerza, estaba decidido.


Su furia era tanta, que solo lo dejaba pensar en estar dentro de la mente de Lyam, en sus intentos por desatar el caos siendo frustrados, en aquel chico al que no le conocía la cara, pero si el nombre: Raymundo Mata y entonces.


—¡Alto, Policía! — Gritó un agente y la entrada al cuarto en el que se encontraban comenzó a iluminarse, lo cual alertó a Erasmo, quien frustrado no le quedó de otra más que soltar el cuello de la chica y dirigirse con urgencia hacia la sombra de PokerFace, atravesándola de igual forma y siendo visto por el agente principal al mando.


—¡Las manos arriba! — gritó antes de soltar tres tiros que solo dieron a la pared, pues Erasmo ya había atravesado por completo la sombra.


En eso Mindyblur recuperó de golpe la conciencia y en medio de jadeos y carraspeos de garganta se recuperaba no solo del desmayo y el sobreuso de su poder, sino también del estrangulamiento que acaba de sufrir, pero tampoco tuvo mucho tiempo para esto, pues apenas escuchó una voz:


—¡Seguridad contra Supers continentales, manos arriba! — Era el Coronel Levi quien apuntaba con un francotirador que no dudó en accionar y disparar un tranquilizante contra la superheroína, la cual no tuvo ni tiempo de levantar sus manos antes de caer tendida en la mesa y resbalar al suelo de golpe.


—Registren el lugar y llévense a la detenida. — indicó pero con cierta preocupación se acercó a mirar el cuerpo de Mindyblur. Con detenimiento miró el tranquilizante y con una mirada rápida, corroboró que aún tenía cargas.


Un agente de policía cargó a la mujer que en ese estado presentaba un vestido blanco manchado con sangre y tras seguir mirándola con desconcierto, presionó su placa que indicaba su rango como coronel, una chapa de oro con el logo de la OIPS en medio de la silueta de México.


—Aquí Cazador de Titanes a Cometa, ¿Me copias Cometa? — Dijo con tono moderado y para su sorpresa, recibió respuesta.


—Aquí Cometa, reportándome desde los aires ja ¡Ja! — Respondió, era la voz de Power Hope. —¿Alguna novedad, Cazador de Titanes?


—No es novedad, pero tengo algo que nos podría interesar… Resulta que la mujer contenida sólo requirió de un único super tranquilizante, lo cual precisa que la detenida podría tener sus poderes parcial o totalmente desactivados.


Ante esto no escuchó nada, solo una respiración algo agitada que reflejaba la preocupación de PowerHope al otro lado tras escuchar la noticia.


—Oh no, Mindy… — Pero a pesar de lo que pudiera pensar, la situación aún requería del actuar de ambos, por lo que se le imitó a responder:


—Muchas gracias por mantenerme al tanto, veo una luz a la lejanía y nada puede brillar más que un cometa ja ¡Ja! — Y un click silencioso hizo entender a Levi que la comunicación se había cortado, por lo que decidió volver a su labor.


Por su parte, PowerHope aunque fingiendo entusiasmo, se sentía realmente afectado por lo sucedido a Mindyblur, pero aún así las sorpresas no paraban, pues entre más tenue se volvía aquella luz anaranjada a la lejanía, más y más se volvía nítida la forma que tomaba y casi sin sentirlo, en el momento en que distinguió una flor, una punzada en el pecho le hizo aparecer enfrente de ella de forma casi instantánea, mirando de frente, aquella flor que recordaba a la perfección.


PowerHope miró alrededor y fue cuando pudo localizar al borde de la zona de la devastación a un grupo de soldados, miró a todos y entre ellos logró reconocer a aquel con una máscara de gas y voló directamente hacia el grupo de soldados.


—PowerHope — susurró levemente Raymundo mientras lo veía llegar, pero nadie logró escucharlo.


—Eres De la Torre, ¿Cierto? — Comenzó hablándole a Anselmo, cosa que lo hizo mirar a sus compañeros de al lado para que le ayudaran a levantarse.


—Es correcto, Anselmo de la Torre, Sargento de esta división — dijo estirando su brazo, para luego retraerlo tan pronto se dio cuenta. —Le daría la mano, señor Hope, pero cómo puede ver aún no puedo — contestó con ironía.


—Ja ¡Ja! Es bueno que lo tomes con humor, Levi me dijo que reconocería al Sargento por su peculiar máscara. Necesito hablar con usted, a solas. — le replicó amablemente, pero al lugar llegó Pherp con más autoridad que Anselmo.


—Señor Hope, mucho gusto — le dijo estirándole la mano. PowerHope lo miró con recelo a lo que Pherp recordó que aún estaba con su forma de mutro e intentó retraer su brazo, pero PowerHope lo jaloneo para darle la mano con una gran sonrisa.


—Tranquilo jajaja, no te juzgo, soy fan de los mutros ja ¡Ja!, sólo que me suenas de algo, tu voz me es familiar — le dijo con tono familiar tratando de hacer que Pherp se sintiera cómodo de nuevo


—Pherp Owoe, sub sargento de la división — dijo con tono militar mientras mostraba su placa en el pecho, la cual estaba totalmente manchada por sangre y escombro, pero igual se distinguía al ser idéntica a la de Anselmo


—Jaaaaaaaaaa ¡Ja! ¡Entonces eres tú! — gritó emocionado PowerHope —Descuida, ya he pagado mi multa — y entonces estrechó de nuevo su mano con emoción.


—Si jaja Pherp también lo recuerda — respondió apenado, pero después se aclaró la garganta y le dijo de forma más seria —Preferiría que en este caso, todos escuchen lo que tenga para nosotros, cómo puede ver, somos un grupo muy reducido y hemos perdido a varios hombres y nuestro coronel está incapacitado…


Fue entonces cuando PowerHope miró las consecuencias de lo vivido, las miradas de preocupación de los pocos que quedaban e internamente le ayudó a empatizar el darse cuenta que tantos hombres de gran musculatura y que parecían ser tan poderosos como él, se encontraban totalmente devastados y heridos.


—Si bueno, hmm — carraspeó con duda por un momento, pero al final contestó decidido —La situación es, bueno, complicada… sé lo que han vivido, pero quisiera rescatar al hombre que causó todo esto y precisamente, esa flor es un gran problema… en dos mil seis, fue también un gran problema… y por eso abandonó el equipo en aquel entonces.


Revelar esto hizo que varios jadearan, otros se voltearan a ver confundidos, pero entre todos ellos, Raymundo quien ya estaba luchando por ponerse de pie quien se alarmó más por la situación y no pudo evitar hablar.


—Entonces así fue como murieron los villanos en aquel entonces… salió en periódicos. — esto hizo que todos lo voltearan a ver, cosa que hizo que se retrayera con pena, por lo que replicó casi al instante con voz temblorosa —Bueno, yo aún no nacía pero investigo mucho sobre superhéroes — su cara se tornaba cada vez más roja y la presión le hacía vivir un conflicto entre la emoción por estar ante el superhéroe más grande de todos los tiempos y saber que estaba aparentando ser un friki de los superhéroes.


—Blazerang fue hospitalizado y… — intentó terminar pero su voz se iba haciendo más aguda y cada vez menos inteligible, pero PowerHope lo miró con curiosidad.


—¿Cómo te llamas, joven? — le preguntó con tono calmado.


—Y- yo soy…


—Él es el muchacho mío, Raymundo — respondió Pherp al ver el nerviosismo de Raymundo —Y Pherp piensa que es el causante de que todos estemos aquí a salvo


—Eres pequeño, pero con un valor muy grande, joven Raymundo — le dijo amablemente PowerHope y Raymundo no pudo evitar conmoverse y con todos sus nervios le estiró la mano, una que temblaba demasiado pero que el superhéroe le estrechó con emoción.


—Lo que dice el chico es cierto, ocultamos la existencia de la flor de lava al mundo, algunos periódicos mencionaron un estallido, otros un misterioso ataque, pero nadie ocultó que los villanos murieron a causa de Blazerang. Pero después tuvimos que hospitalizar a nuestro amigo porque estaba muriendo, nunca supimos la causa, pero pareciera que esa flor drena su vida… — dijo esta vez con cierta melancolía.


—Primero necesitamos debilitarlo, en su día utilicé mi super soplido de tornado para apagarlo, pero viendo tantos escombros y edificios aún frágiles, no convendría tanta intensidad o podríamos poner en riesgo la vida de los sobrevivientes que aún haya adentro…


Todos se quedaron pensando, tanto que descuidaron que Raymundo aún estaba delicado de salud, por lo que este, quien también seguía pensando en un plan, poco a poco comenzó a sentirse mareado y todo parecía verse oscuro de repente, haciéndolo perder el equilibrio y golpeando contra el suelo, levantando una gran cantidad de polvo de escombro.


En ese momento Raymundo miró la cortina de polvo que yacía frente a él y recordó la nube de vapor que salía del hidrante que el propio Blazerang destruyó anteriormente para usar igual de cortina y atacar y entonces pensó en los hidrantes.


—Muchacho, ¿estás tú bien? — preguntó Pherp mientras lo ayudaba a reincorporarse y lo llevaba a un muro para hacerlo sentar, pero ni corto ni perezoso, Raymundo los miró con los ojos encendidos.


—Los hidrantes… tienen que estar ardiendo en este momento, pueden abrirlos y el vapor hará que las partículas de agua poco a poco enfríen la lava… para complementar, PowerHope puede… — dijo antes de darse cuenta que estaba dirigiendo a su más grande ídolo, por lo que su voz comenzó a tambalear. —P- PowerHope puede aventar su soplido de forma controlada… — dijo antes de que sus palabras se tornaran ininteligibles.


—Ja ¡Ja! ¡¡Eres impresionante Joven Raymundo!! — gritó PowerHope con emoción para después voltear a mirar a Anselmo, el cual asintió con la mirada.


—Muchachos — Comenzó Anselmo con su tono calmado, mirando a los pocos que aún permanecían de pie —Necesito que ayuden a PowerHope a ejecutar el plan de Raymundo… confío en ustedes.


Y entonces, aún con miedo, Pherp se levantó y se llevó a los soldados que restaban para dispersarse por toda la colonia, caminando con cuidado para evitar nuevos derrumbes y evitando la lava que aún recorría las calles y quemaba todo a su paso.


—A la de tres… — Dijo Anselmo a través de su comunicador después de recibir la confirmación de que todos se encontraban en sus posiciones.


Algunos soldados tenían herramientas que colocaron en los engranes del hidrante, otros usaron su equipamiento para preparar un golpe y otros simplemente iban a reventar el suelo con explosivos, por lo que prepararon sus bombas y las colocaron a la cercanía.


—Uno… — Y todos prepararon su estrategia.


—Dos… — PowerHope miró una última vez a Raymundo, le daba curiosidad pero dada la situación no podía darse el lujo de pensar y salió volando para posicionarse en la cima de la flor de lava


—¡Tres!


Entonces los soldados actuaron y todo el sitio fue empapado de golpe por una gigantesca explosión de color blanco, la cual en su centro brillaba con fuerza de un intenso color naranja. Los soldados fueron golpeados por una explosión que los empujó con fuerza al liberarse la presión; estos fueron obligados a buscar refugio rápidamente pues de a poco comenzó también a salir agua muy caliente como géiseres que expulsaban su furia para detener el flujo de la lava.


Se comenzó a escuchar un crujido muy intenso que reflejaba la lava endureciéndose de golpe y esta fue la señal de PowerHope quien inhaló con fuerza y soltó un soplido que dispersó por completo el vapor, pero que terminó de sellar la roca de magma, completando con éxito el plan de Raymundo.


PowerHope bajó lentamente, recorriendo con cierta admiración el detalle de los pétalos, las hojas y el tallo de la flor, cómo si un artista lo hubiera tallado a mano con la máxima precisión posible. Finalmente llegó al suelo y de un golpe sin cuidado, se descubrió que por dentro la figura estaba hueca y Blazerang yacía en el suelo, con la misma posición inconsciente, con la que cayó tras ser derrotado por Pherp.


Cargó su cuerpo y decidido comenzó a caminar de regreso mientras miraba a su amigo, con su mirada aún enfadada, cómo si en su mente aún estuviera peleando contra Pherp o como si la derrota de Erasmo también le hubiera dejado mal sabor de boca a Blazerang, después de todo, era su cuerpo.


—Mírate… ¿Por qué lo hiciste, Lyam? — le habló y como si lo hubiera invocado, Blazerang comenzó a abrir los ojos poco a poco, pero al reconocer la barba café y larga de PowerHope, se dejó caer de golpe y se puso de frente a su viejo compañero.


—Tú… — iba a empezar a pelear, pero tras recordar lo vivido con Mindyblur y Raymundo en su corazón, sintió que tenía un peso menos sobre sus hombros… y entonces comenzó a reír.


—Tu jajaja, no puedo creer que seas tú — le dijo y le estrechó la mano con fuerza y camaradería, cosa que dejó totalmente atónito a PowerHope y este le preguntó


—¿En serio no te enfada que te haya rescatado?


—Ja ja ja no no, para nada… Ese Blazerang que te odiaba… que te tenía envidia, coraje… ya no existe… He dejado de perseguirte, Andrew — Y entonces de la forma más “Blazerang” que pudo, lo tomó bruscamente del brazo y con el otro selló un fuerte abrazo al que PowerHope respondió con fuerza.


—Ja ¡Ja! ¿Entonces eso significa que volverás al equipo? — Respondió rápidamente emocionado el superhéroe.


—Después de enfrentar la prisión y defender mi nombre, s- — pero no pudo terminar, un crujido detuvo por completo el tiempo para los soldados de la OIPS y Pherp pudo mirar como del hueco que había abierto de forma tan descuidada PoweHope, se había extendido una grieta que partió en dos a la flor.


Esta comenzó a derrumbarse de a poco y la lava que se había pegado a los edificios comenzó a caer, arrancando gran parte de estos y causando una fuerte destrucción. Todos los soldados comenzaron a correr y tratar de salir de la zona de destrucción, la cual parecía ser más rápida y de pronto, todos volvieron a estar en peligro.


—¿Crees que salvar gente me ayude a subir al top uno? — Preguntó Blazerang con ironía.


—Pero, acabas de salir de la flor de fuego, tu cuerpo está destrozado, de verdad… — Intentó replicar PowerHope, pero fue interrumpido.


—Somos héroes, Andrew… — le dijo con una sonrisa y entonces ambos se pusieron de espaldas. y salieron disparados a lados contrarios.


Por su parte, Anselmo comenzó a escuchar de nuevo la destrucción y como pudo se puso de pie para intentar ver algo.


—Muchachos, necesito reporte de lo que está sucediendo — Habló a través del comunicador con preocupación.


—Los edificios se caen — escuchó con la característica voz robótica que se escucha a través de la radio, pero de un momento a otro, escuchó pasos y la voz cambió. —Necesitamos… necesitamos… apoyo. — dijo el soldado antes de mirar a su alrededor con extrañeza.


Anselmo lo miró y este le devolvió una expresión de extrañeza, en eso otro apareció y otro y otro, era PowerHope quien estaba tomando a los soldados y los estaba poniendo a salvo a toda velocidad.


Por su parte Blazerang salió disparado con su forma de serpiente de fuego y atravesó varias rocas que caían, destruyéndose en partes muy pequeñas que apenas si golpearon a los soldados que corrían debajo. Con sus látigos de fuego movía piedras que caían y empujaba a los demás con sus boomerangs que no eran tan calientes como los que hacía Erasmo cuando lo controlaba.


PowerHope complementaba esto recogiendo rápidamente a la gente que era salvaguardada por su amigo hasta que se percató que poco a poco sus movimientos eran más lentos y que a cada uso de sus poderes, una expresión de dolor y fatiga invadía su rostro, por lo que más alarmado empezó a descuidar su rescate, hasta que dio por sentado que todos habían sido llevados a la zona de resguardo.


Entonces voló a toda prisa y tomó a Blazerang para llevárselo junto con los demás, donde este ya lucía muy cansado y empezaba a tener un tono pálido de piel.


—Lo hicimos… Andrew — dijo con la respiración muy entrecortada. —Necesito sentarme — dijo antes de tirarse a las orillas de un escombro, mirando con una sonrisa a PowerHope.


—Después de todo esto… quiero que me ayudes a encontrar a mi esposa… y aghhh — dijo quejándose de un dolor en el pecho, al percatarse, PowerHope volteó a ver a Anselmo y este le asintió con la cabeza.


—Quiero que también me ayudes a encontrar a mi hija… saldremos de esta, Hope. — dijo antes de cerrar los ojos y recargar su cabeza.


—Escuchen, la zona está asegurada, esto terminó, desplieguen a los paramédicos — ordenó con urgencia Anselmo.


De las ambulancias comenzaron a salir varios paramédicos a toda prisa comenzando a atender a los heridos, a estos se les unió una brigada de más asistentes de medicina que venían en vehículos con el sello de “Nightcorp”; uno de estos dirigiéndose con Raymundo y tomándole los signos vitales y aplicando un spray color gris que parecía sellar la herida de Raymundo.


—No te preocupes, es orgánico, tu cuerpo reconocerá en que órganos está siendo aplicado este spray y en un par de días estarás como nuevo — le dijo el paramédico con una sonrisa.


—¿Nightcorp? — preguntó Raymundo, pero el médico lo miró de reojo sin responder.


Un paramédico insistió en atender a PowerHope, pero este con una sonrisa le rechazó e hizo una exhibición de músculos para demostrar de forma teatral que estaba completo, por lo que dirigió su atención hacia Blazerang quien parecía haberse desmayado por el uso de sus poderes.


El paramédico lo miró y rápidamente se acercó al percatarse que éste yacía inconsciente en medio de un charco de un líquido color metálico que escurría de sus oídos.


—No, esto no está bien — dijo el chico antes de arrodillarse y comenzar a tomar los signos vitales del héroe. —No tiene pulso — dijo y esto hizo que PowerHope se preocupara, comenzó a caminar en círculos mientras veía como el paramédico actuaba.


El hombre trataba de darle RCP con urgencia y luchó por hacerlo volver, pero tras varios intentos, simplemente guardó su estetoscopio y miró con lástima a PowerHope.


—Este hombre ha fallecido… — y entonces sus ojos se inundaron en lágrimas —Lo siento, yo… no debí entretenerme con usted, yo…


—Tú hiciste un buen trabajo — contestó con total seriedad PowerHope y compartió un abrazo con el paramédico, al cual logró calmar y lo hizo retirarse con un gesto con la mano.


El chico salió corriendo y PowerHope se sentó de cuclillas frente al cuerpo de su amigo, lo colocó de nuevo en la posición de descanso en la que murió, sentado y mirando al cielo.


—Si, Lyam, encontraré a tu hija y traeré de vuelta a Sienna, verás a tu esposa y a tu hija bien, allá donde estés… y saluda a mi mamá de mi parte, ¿Si? — espetó antes de levantarse y mirar a la luna.


PowerHope se quedó unos momentos frente al cuerpo de Lyam, rezando, mientras los paramédicos comenzaron a subir a varios heridos a camillas y algunas ambulancias incluso comenzaron a partir del sitio, por lo que una vez terminado su rezo y asegurado de que todos estaban bien, salió disparado por los cielos y se retiró del sitio.


El joven que le había aplicado el spray a Raymundo había vuelto con una camilla para finalmente llevárselo, pero al momento de encorvarse, escuchó la voz de Anselmo en la lejanía.


—Pherp, antes de que te vayas necesito hablar contigo, Levi se quiere poner en contacto con nosotros… ¿Pherp? Pherp contesta, repito, El Coronel Levi se quiere poner en contacto con nosotros — pero simplemente no recibía respuesta.


—¡Pherp! — dijo con urgencia Raymundo antes de dejarse caer al suelo y sentir una punzada en el estómago —Aghh — se quejó pero aún así la preocupación le hizo levantarse para salir corriendo a la zona de la destrucción.


—¡Pheeeerp! — gritó por todos lados una y otra vez, recorriendo calles a paso medio pues apenas aceleraba, el dolor le recorría el cuerpo, usando sus fuerzas para gritar, siendo contestado por el eco de su propia voz.


Por un momento pudo darse el lujo de apreciar el grado de destrucción de la ciudad y como hace apenas unas horas incluso él mismo estaba recorriendo esas calles y escaleras de incendios que ahora veía por los suelos.


—Aquí… muchacho — escuchó tenue una voz, pero que pudo reconocer, era Pherp y con la mirada lo buscó rápidamente, hasta encontrarlo siendo aplastado por un pedazo de techo gigante.


—¡Pherp! — dijo aliviado y corrió ignorando el dolor, llegando con su compañero, el cual también le sonrió de vuelta cuando lo miró.


—Tranquilo, muchacho, Pherp estará bien, solo… esto si es un poco pesado. Mi cuerpo es muy resistente, pero tampoco soy el señor Hope para levantar todo esto. — le dijo mientras soltaba una risita que le dio seguridad a Raymundo.


Este le intentó ayudar, pero se percató que Pherp solo utilizaba un brazo para levantarse, el otro permanecía inmóbil en el suelo. Intentaron levantar el escombro, pero a pesar de que sí lograron moverlo gracias a la inmensa fuerza de Pherp, no pudieron hacer mucho, y el escombro cayó de nuevo encima de Pherp.


En el momento en que el escombro tocó de nuevo el suelo, Raymundo notó que del oído de Pherp salía una gota de sangre.


—Pherp, no te muevas, te vamos a ayudar, iré por ayuda, yo — le dijo Raymundo pero Pherp le interrumpió con algo de desesperanza.


—Muchacho, deme la mano — le dijo apuntando a su brazo roto, a lo que Raymundo accedió y le tomó con preocupación.


—No se siente nada… esto no pinta bien… — Y entonces Raymundo, aún más preocupado, comenzó a seguir el rastro de su brazo y finalmente lo entendió: La extremidad estaba cortada.


Dio un pequeño tirón y  el brazo se despegó del cuerpo, dejándo un rastro de sangre que incluso desanimó al propio Pherp.


—Muchacho, yo… Pherp va a estar bien, no se preocupe ¿Si? — le dijo tratando de calmarlo y con todas sus fuerzas trató de mover el escombro, esta vez consiguiendo levantarlo incluso más que antes y dejando ver debajo de Pherp.


Raymundo quedó totalmente pasmado al ver que el escombro tenía dificultades para moverse del cuerpo de Pherp porque varias decenas de vigas estaban atravesando todo su cuerpo.


Pherp intentó poner una rodilla para apoyarse, pero esto solo dejó fluir con mayor fuerza la sangre que ya estaba drenando su cuerpo y entonces Raymundo intervino.


—No hagas más esfuerzo — dijo lenta y temblorosamente con la mirada totalmente consternada.


Pherp finalmente perdió la fuerza y cayó con fuerza en medio de un muy grotesco “Crac” que indicaba que la rodilla con la que se apoyó, había sido totalmente destruida por el peso del escombro.


El golpe fue tan fuerte que hizo temblar un poco el suelo y para sorpresa de Raymundo, Pherp le miró con ojos de miedo.


—Muchacho, las nubes me tapan la luna… Pherp no se quiere ir sin ver a la luna una última vez — le dijo con voz quebradiza


—Pherp tenía la ilusión de vivir aventuras con su nuevo amigo… de vivir libremente como humano y como mutro… 


—Descuida, Pherp — le dijo Raymundo sentándose y tomándolo de la otra mano. —Lo vamos a hacer, solo resiste, ¡resiste! 


—Muchacho… — intentó decir Pherp pero Raymundo había entrado en desesperación y se había puesto de pie para intentar levantar por si solo el muro.


—Muchacho… — intentó replicar de nuevo, pero parecía ser inútil, Raymundo usaba todas sus fuerzas para intentar moverlo, tanto que la sangre de la herida de su estómago comenzó a brotar nuevamente, pues a pesar del spray, el exceso de esfuerzo estaba reabriendo la herida de nuevo.


Los intentos por levantar el muro se volvieron cada vez más débiles y finalmente, Raymundo se detuvo cuando las fuerzas no le daban e incluso la sangre salía de su boca.


—Prométale a Pherp que protegerá a todos… — le dijo cuando sintió que Raymundo se rendía y se tiraba al suelo casi inconsciente.


—Vas a estar bien — le dijo Raymundo girándose para quedar de frente a su compañero, con lágrimas en sus ojos y una impotencia que se miraba en la forma en que juntaba sus labios, casi como queriendo sellarlos.


—Pherp hizo muchos amigos a lo largo de este tiempo y estoy feliz por ello y gracias a las ideas de Raymundo, Pherp pudo ser honesto con sus compañeros de equipo y todos lo aceptaron.


En ese instante, Pherp se percató de que aquella nube que le tapaba la luna, finalmente se había dispersado, iluminando mejor el sitio y permitiéndole ver mejor a Raymundo.


—No quiero morir, muchacho… pero me alegra de que pase acompañado de alguien como usted. Por eso le pido… que le prometa a Pherp que nunca se rendirá y que siempre usará ese cerebrote suyo para mejorar el mundo… Gracias por todo… Raymundo… Mata — Y finalmente, los ojos de Pherp se cerraron, mirando al cielo, aquella perla blanca sobre el cielo que tanto le inspiraba, al lado del sujeto que le recordaba tanto a su  hermano.


—Pherp… despierta, ¡Pherp! — Comenzó a gritar Raymundo, tomándole de la mano y agitando el brazo de Pherp quien parecía estar durmiendo profundamente.


—Pherp, ¡No te vayas! ¡No me dejes solo! — gritaba con desesperación.


Intentó incorporarse, pero el dolor le pesaba tanto que solo le dejaba arrastrarse hasta el cuerpo de su compañero, hasta que de pronto sintió una presión muy fuerte de los hombros y se levantó de golpe.


—Muy bien, levanten escombros y llévenselo — dijo la voz de Anselmo mientras sentía que se alejaba de a poco.


Raymundo intentó pelear, pero ya no le quedaban fuerzas, apenas para llorar y ver que era otro paramédico de NightCorp quien se lo estaba llevando, intentó patalear, intentó gritar, pero simplemente no pudo.


Lo último que pudo ver fue como entre cinco paramédicos levantaban el escombro gigante y Anselmo miraba el estado de su compañero, dejándose caer de rodillas y escuchando un desgarrador grito que le replicó en la cabeza como si fuera eco durante horas, pues en el momento en que gritó, sintió como le pegaban un respirador en la naríz con anestesia que lo dejó dormido al instante.


Todo se tornó oscuro, pero al mismo tiempo, todo había terminado.



Fin.