The Five Continents


Adéntrate en este mundo protegido por The Five Continents, el equipo de superhéroes más grande del mundo. Acompaña a Raymundo mata, un chico que solo quiere pagar la preparatoria de su hermana, uniéndose a la Organización Internacional de Protección contra los Super (OIPS) y sobreviviendo a las adversidades que el oficio conlleva.

Portada de The Five Continents - Novela de fantasía y ciencia ficción
Portada del capítulo 3: La mente del héroe

Capítulo 3: La mente del héroe


Erasmo invade la mente fragmentada de Blazerang, un mundo de tinta y múltiples Lyam Murphy. Mindyblur, forzada más allá de sus límites, revela que su poder controla el corazón. Raymundo entra por accidente y se convierte en la última barrera moral ante la catástrofe.


En medio de la penumbra y el olor a humedad que provocan las catacumbas debajo del coliseo romano, muy en lo profundo, una mujer manchada en sangre y lo que ahora parece ser tinta morada muy oscura, termina de gritar y se queda completamente inerte sobre una mesa de madera podrida.


—¿Contigo qué haré? — Se pregunta Erasmo viendo el cuerpo sin conciencia de Poker Face. —Te saqué de prisión sólo para comunicarme con mi amo… ahora no me sirves más. Tal vez podría… — Decía mientras las líneas de su máscara junto con las yemas de sus dedos se iluminaban en una luz morada, pero fue interrumpido por una voz que provenía de la vieja televisión que usaba para ver el mundo exterior.


Se te investiga por la desaparición de la superheroína MindyBlur y su hija, a su vez, se te impugna el cargo de asesinato a múltiples civiles a lo largo de toda la ciudad, ¡Quedas bajo arresto!”, decía la voz que provenía del sargento de la Torre, que después fue interrumpido por una reportera.


—Tal parece que el sargento al mando ha dictaminado arresto para Blazerang, ¿Cómo podrá terminar esto? Síganos en el canal continental. — La mujer era Sarah, la misma que meses atrás reportó la detención de Poker Face a cargo de Power Hope, era castaña, con unos labios muy rojos que se peleaban en atención con sus brillantes ojos verdes y piel como la nieve que resaltaba sus pecas en hombros y rostro.


Erasmo miró con atención, expectante de lo que diría blazerang, hasta que la voz de Blazerang le alcanzó al micrófono: “Lamento informar que no responderé por mis crímenes. Nunca me atraparán estúpidos soldados”.


Con gran enfado, Erasmo soltó un respingo de coraje que le hizo girar con brusquedad a la mesa donde se encontraba la mujer.


—Estúpida hasta para eso, maldita sea. — Y entonces usó el poder que había concentrado para acabar con la vida de Poker Face y mejor la utilizó para tocar la cabeza de la mujer, haciendo que sus ojos volvieran a tornar un color morado brillante y abriera la boca.


La mujer empezó a toser y tirar arcadas, como si intentase regurgitar, pero de su boca comenzó a salir un líquido morado negrino que con cada arcada salía más y con mayor fuerza, hasta que el chorro alcanzó la cara de Erasmo, siendo empapado y cayendo inconsciente al instante.


Erasmo había sido tragado por el poder de la mujer, que lo transportó a la mente de Blazerang. Era la vieja colonia donde se había criado el mismo Blazerang, quien en su niñez era solo conocido como Lyam Murphy.


Notó que el sitio parecía ser un espacio totalmente en blanco, salvo por las edificaciones y personas que estaban dibujados en tinta, él parecía ser el único con ropa de tela y con otro color diferente al blanco o al negro, ni siquiera se veían sombras y estaba rodeado de cientos y cientos de Lyam’s, de todas las edades y todos los momentos de su vida.


—Todo en este tipo es asqueroso… — Dijo con asco mientras se movía por los callejones densamente poblados por Lyam, hasta llegar al centro, una fuente, sobre la cual estaba posada la mujer de la mesa de madera, sólo que ahora ya no tenía la ropa manchada de sangre ni el rostro cubierto de tinta moradiza, estaba limpia y su rostro tranquilo.


La mujer se encontraba jugando con el agua, la cual reflejaba la vista de lo que, el cuerpo de Blazerang a fuera, podía ver. Sus ojos eran completamente blancos y su boca estaba sellada mientras tarareaba una canción. El ambiente, una vez entrabas en el camino que rodeaba la fuente, se sentía muy opresivo, cómo si en esa área la vida se estuviese extinguiendo.


A los pies de la mujer había una masa negra que burbujeaba cada tanto y dejaba entre salir una mano, la cual temblaba y se aferraba con todas sus fuerzas al suelo, haciendo fuerzas e intentando salir, pero no podía.


Erasmo caminó hasta el sitio y en cuanto alzó el pie para entrar a la plaza, todas las versiones de Lyam que caminaban entre las calles guardaron silencio y le voltearon a ver en seco, llamando la atención de Erasmo, quien solo los miró de vuelta con curiosidad, antes de seguir avanzando con mayor cautela. Una vez empezó a dar pasos hacia la fuente, los sujetos retomaron su camino con normalidad.


—¿Y tú que carajo se supone que haces? — Le reclamó a la mujer, la cual le ignoró para seguir jugueteando con el agua, en la cual se reflejaba el propio brazo de Blazerang levantado mientras usaba su poder para ionizar la atmósfera.


—Oye ¡te estoy hablando! — Le replicó tomándola del brazo para moverla, pero tampoco pudo, pues su cuerpo estaba prácticamente petrificado y no se movía.


Entonces ya con enfado, recitó de nuevo aquellas extrañas palabras que dijo momentos atrás en la mazmorra y su mano junto con las líneas de su máscara se iluminaron de color morado, siendo el único color diferente en todo este entorno que no fuese blanco o negro, tomando con fuerza a la mujer y esta vez si pudiendo moverla, sacándola de su transe.


Esta tomó una fuerte bocanada de aire, cómo si no hubiera respirado por varios minutos y volteó a ver a Erasmo con frustración. Al reaccionar y ver a Erasmo comenzó a entrar en una crisis nerviosa de nuevo, temblando con fuerza y humedeciendo sus ojos.


—¿Ahora qué pasó? — Preguntó exaltada, solo para recibir por respuesta una fuerte bofetada que la hizo caer hincada con brusquedad en el suelo.


—¿Se puede saber que es esa mierda de respuesta que le estás dando a los soldados? No eres Power Hope para contestar como una maldita caricatura.


Erasmo comenzó a avanzar de forma hostil a la mujer, la cual aún no se levantaba pues estaba sollozando con fuerza. Su paso fue interrumpido por la presencia de aquella masa de lo que parecía, tinta negra, que llamó a la curiosidad de Erasmo.


Este con su mano aún encendida en un fuerte color morado, se acercó y al casi tocarlo con su mano, la tinta se recorrió, mostrando el contenido del bulto: Una versión de Lyam Murphy que temblaba de miedo; este no estaba en blanco y negro, sino que mantenía sus colores vivos y solo miraba hacia el suelo.


—Él es… el original. — Dijo la mujer entre jadeos intentando pararse para recomponer la postura.


Erasmo miró a la mujer y comenzó a darse cuenta de que su larga cabellera color negro se había fusionado con la tinta y formaba un camino hacia el bulto.


—Entonces así es cómo lo controlas… interesante. ¿Y todos estos? — Preguntó siguiendo con su mirada a todas las demás versiones de Lyam.


—No tengo idea… Siempre que controlo, me veo en lugares así sólo con la versión original… pero nunca con todo esto. — Contestó con miedo de que la respuesta no convenciera a su agresor.


—Excelente… mira, ahora somos un equipo, así que te contaré un poco. — Le dijo mientras caminaba hacia ella y la tomaba suavemente del cuello. — Mi hechizo, incrementa tus poderes, a cambio de romper tus límites. Ahora mismo, estas en la cúspide de tu poder mental y lo estás desperdiciando con tus estupideces…


Entonces la mano de Erasmo se iluminó y esta pasó de sostener su cuello a atravesarlo, haciendo sufrir a la mujer y causando que de golpe todo alrededor tomase color y la cantidad de versiones de Lyam se multiplicó diez veces su tamaño.


Cuando la soltó, cayó semi inconsciente al piso, sin levantarse y sin dar señales de poder hacerlo. Ambos, la mujer y la versión envuelta en tinta de Lyam se miraban con ojos apagados uno al otro, sin hacer nada.


Erasmo caminó libremente por los callejones, miraba el rostro y el caminar de todos alrededor, intentaba leer en la mirada de todos algo que le llamase la atención, hasta que vio una versión que caminaba totalmente confiado y saludaba a la nada, se le veía unos 5 años más joven y sus ojos aún tenían ese fuego de cuando alguien está en el punto más alto de su vida.


Erasmo lo tomó con fuerza y lo arrastró hasta la fuente del centro, donde de manera abrupta, la masa que envolvía al Lyam original sacó brazos que parecían humanos y comenzaron a envolver a esta nueva versión de Lyam, quien sin decir nada, comenzó a pelear, pero finalmente fue vencido y convertido en una segunda masa.


Este se acercó y se arrodilló junto al cuerpo de la mujer y comenzó a jugar con su cabello, el cual comenzó a brillar con luces que parecían caminar por las sedosas líneas que Erasmo manipulaba sin cuidado. Estas luces parecían también comenzar a caminar por su máscara y finalmente, se levantó soltando pequeñas risitas hostiles.


—Que poder tan útil, maldita super, espero podamos seguir cooperando jeje. — Dijo mientras metía un dedo dentro de la pileta de agua y sintió como de golpe, todo su sistema nervioso y muscular se quedaba totalmente rígido.


Tenía su mente partida por la mitad, una parte de sí vivía en los recuerdos de la versión de Lyam que había traído consigo y otra miraba a través de los ojos de Blazerang en ese preciso momento. La carga fue tanta que intentó gritar, pero simplemente no podía, su cerebro le rogaba por morir y sin embargo no podía detenerse en ese punto.


Bajo el pensamiento de “Un poder no puede ser tan difícil de usar”, intentó concentrarse en el lado de la realidad y lanzar una llamarada, pero de este Salió una estrella que atacó por todos los frentes, entonces Erasmo pudo comprender lo mucho que Blazerang se contenía con cada ataque.


El recuerdo mostraba a Blazerang intentando cazar a un ladrón con ancas de raza que le permitía pegar grandes saltos entre edificios. Blazerang lanzaba sus boomerangs y los dejaba estáticos en el aire para pisar sobre ellos, pero algunos se rompían y le obligaban a lanzar más y esto le creaba un gran coste energético que cada vez lo iba dejando más y más cansado.


—Ok, practicamos esto por semanas, ¡Llamas a …! — Y pasó de correr a comenzar a levitar, moviéndose a gran velocidad, siendo cubierto por las llamas y curiosamente conservando su visión sin ser obstruida por el fuego.


Era la primera vez que lanzaba su ataque de serpiente de fuego, lo cual le ayudó más a Erasmo a comprender cómo se manejaban las llamas adyacentes y la creación de boomerangs y, ajustando sus parámetros por el ataque de la estrella, se tiró sin miedo a atacar a los soldados de la OIPS arrojando boomerangs.


En eso escuchó ruidos a su alrededor, su percepción de sus sentidos había incrementado y se dió cuenta que allá a donde su calor fuese en forma de fuego o boomerangs, era totalmente consciente de lo que ocurría en esos lugares, como si las llamas fueran una extensión de su percepción del espacio.


Un grito de guerra acudió a su presencia y miró como un soldado juntaba sus brazos para crear un escudo que repelía sus ataques, pero Erasmo ya había comprendido cómo funcionaban los boomerangs, por lo que arrojó uno que lo impactó por detrás.


El cuerpo del soldado cayó a sus piés, solo para darse cuenta que era un hombre con aspecto de búho, entendiendo que no era humano y lanzándole una expresión de asco. Entonces regresó su mirada al ruido más cercano y miró como Raymundo y Pherp intentaban escapar, por lo que decidió probar su segundo ataque, la serpiente de fuego.


Mientras volaba sintió la misma euforia que sintió Blazerang en su recuerdo, una sensación indescriptible de libertad y de tener el mundo en sus manos y en su emoción, comenzó a lanzar boomerangs de fuego en todas direcciones, chocando de golpe con un hombre de prominente bigote, haciéndolo caer por todos los pisos del edificio con la mitad del cuerpo calcinado.


La emoción que sintió Erasmo al ver el cadáver tan quemado por el impacto de las llamas de Blazerang lo llenó de más determinación, por lo que prácticamente surfeó por los aires en busca de más víctimas, hasta que topó con un edificio el cual atravesó de lado a lado, percatándose antes de salir por la segunda ventana, que una figura completamente negra la estaba observando, entonces se regresó para toparse de frente con Pherp y con Raymundo, los cuales se camuflaban con Vanta Black.


—¿Creyeron que huirían de mí, soldados? — Dijo Erasmo a través de la voz de Blazerang al sentirse tan superior al resto del mundo. — Nadie huye de su fin, que será a manos de mi, ¡Blazerang! — Dijo intentando disimular, esbozando una sonrisa que en ese momento resultó incómoda para Raymundo, pero para Erasmo reflejaba lo mucho que estaba disfrutando del momento.


Inició un ataque feroz de fuego, pero en un instante que apenas pudo reaccionar, Pherp saltó de golpe y le arrojó a Raymundo, escuchando de últimas una voz que decía ¡Perdóname Blazerang! y de pronto, toda conexión con Blazerang se rompió, pues Erasmo fue golpeado por Raymundo quien había entrado en este plano.


Las conciencias de Raymundo Mata y Erasmo se habían encontrado frente a frente. Raymundo reaccionó primero y al no reconocer el sitio, se puso su máscara para proteger su identidad y se hizo hacia atrás.


—¡¿Quién eres y dónde estamos?! — Gritó de forma hostil mientras recordaba su lección de arrestos, una lección que a decir verdad, Raymundo nunca pensó que llegaría a necesitar dado su plan de extrema pasividad, en ese momento le servía recordar esto, pues el miedo comenzó a controlar cada pensamiento de su cabeza.


Erasmo apenas se recuperaba del golpe mientras se levantaba, cuando observó a un tipo con uniforme completamente negro hab´landole de forma agresiva.


—¿Cómo carajo entraste aquí? — dijo con enfado mientras le miraba de arriba hacia abajo. —Estás… ¿completamente de negro? — entonces comenzó a verlo mientras giraba la cabeza y entonces entendió que su cuerpo parecía prácticamente 2D por el negro tan profundo que rodeaba su cuerpo.


—Eres ese imbécil del vanta black… dime, ¿Cómo carajos entras en una conciencia? — Le dijo con cierto tono de incertidumbre pero con creciente enfado.


Raymundo se percató del cuerpo inerte de la mujer y corrió a socorrerla sin dejar de mirar a Erasmo.


—Una conciencia… — contestó incrédulo Raymundo, pero no tardó en percatarse que todos los callejones del sitio estaban siendo habitados por lo que entendió como clones idénticos de la misma persona.


Cuando tuvo su momento de lucidez, miró a la masa negra que tenía cerca y pudo identificar el rostro sin conciencia del hombre que estaba dentro. Nunca lo había visto, pero por los rasgos, supo inmediatamente de quién se trataba.


—Blazerang. Estamos en la mente de Blazerang. — Dedujo Raymundo en voz alta, pues la situación le consternó tanto y el miedo lo confundía al punto de no poder guardarse sus pensamientos, a lo que Erasmo le respondió con Sarcasmo.


—Veo que tenemos a un cerebrito en casa. — Entonces el tono de Erasmo cambió a uno más hostil e intimidante, mientras caminaba hacia Raymundo y su máscara volvía a reflejar aquella luz morada que indicaba el uso de sus hechizos. —Ahora, cerebro, deduce, ¿Cómo carajos entraste aquí?


Raymundo se encogió brevemente, anticipando un ataque gracias a su miedo, pero a su vez, tener a una chica lastimada a su lado y a su héroe inconsciente le hizo ser, por un momento, completamente consciente de la situación en la que se encontraba, dándose cuenta que de no estar él ahí, estas dos personas correrían un riesgo terrible y ahora dependía de él, un posible enviado divino, evitar que algo pasase.


Entonces un sentimiento de valentía recorrió un pelo de su cabello, pero Raymundo se aferró tanto a este sentimiento, que tomó la firme decisión de mantenerse ante todo y entonces relajó los hombros y volvió a tomar una pose de protección a los que tenía a su lado.


—¿Quién es ella?, ¡¿Y qué le hiciste a Blazerang?! — preguntó con voz quebradiza y casi al borde de las lágrimas, pero con determinación.


—A Blazerang… ah sí, el super incontrolable este, ah… pues yo nada, pero tu amiga detrás tuyo, sí. — Respondió cabeceando para apuntar al cabello del que Raymundo aún no se había percatado.


El cabello conectado a los bultos de tinta daba la suficiente mala espina para que Raymundo desconfiara de la mujer también, pensando por un momento que era su secuaz, pero cuando volteó a ver a la mujer, notó que esta también estaba con los ojos completamente rojos e hinchados y una lágrima le recorría la nariz.


—Ella es mi ayudante. La secuestré un poco para que me ayudara en unas cuantas cosas, espero no te moleste, soldado… — Esta última palabra hizo que la atención de Raymundo se centrara en las palabras de Erasmo, pues esto sonó mucho a lo que dijo antes de atacarles a él y a Pherp.


—Te ordeno, que la sueltes… ahora. — Dijo con ligero enfado Raymundo, él estaba aferrándose a todo sentimiento disponible en su cabeza para evitar sucumbir al miedo que le provocaba la sola presencia de Erasmo, pues algo en el fondo le decía que estaba ante la mente maestra de todo lo que estaba ocurriendo en Sidney en ese preciso momento.


—Oh por favor, chico, ¿Qué no los ves? Son un par de Supers, ni siquiera vale la pena defenderlos, a esa de ahí no le importaba manipular personas que no estuvieran a su altura y a ese de ahí… a ese no le importaba nada. — Lo último lo dijo con aún más asco.


—Te… ordeno, que la liberes. — Dijo esta vez más enfadado y caminando hacia Erasmo. La realidad es que Raymundo no tenía plan, podía morir en ese momento por esta provocación, pero nunca había escuchado a nadie ponerse por encima de los super y la frustración de no poder hacer nada le estaba invadiendo.


Raymundo y Erasmo por un momento compartieron miradas cara a cara y Raymundo pensó que le golpearía, pues escuchó la mano de Erasmo apretarse con fuerza y el crujido de sus huesos, pero de un momento a otro se relajó por completo y empezó a caminar de forma despreocupada.


La máscara de Erasmo le intrigó a Raymundo, el patrón, la forma, el hecho de que el sujeto parecía gesticular con esta a pesar de no moverse ni deformarse ni un centímetro, o el hecho de que no tenía espacio o agujeros para los ojos.


—Bueno, si eso es lo que quieres, soldado, aquí tienes. — Y entonces de su mano salió un rajo pequeño color morado que impactó el pecho de la mujer, haciéndola despertar en el acto y sacándola de su shock provocado por el ataque de Erasmo.


Se levantó sólo para arrastrarse hasta la fuente y hacerse bolita, abrazando sus piernas y jadeando con miedo.


—Vaya, vaya, parece que nuestra causante de disputa al fin decidió unirse a la conversación, ¿No es así, super? — dijo con notable enfado mientras se acercaba y la tomaba de los cachetes con fuerza, algo en su tono hizo estremecer a Raymundo quien esta vez no se atrevió a actuar.


—Parece que nos trajiste un invitado. ¿Puedes decirme quién carajos es este sujeto? — Le dijo apuntando con el dedo a Raymundo, pero no recibió respuesta.


—¡Te hice una pregunta, estúpida super! — Le gritó de nuevo abofeteandola.


—¡No sé! No sé quién es, por favor no me hagas más daño. — Le gritó entre sollozos la mujer quién se puso las manos llenas de tinta en la cara, embarrándola alrededor de sus ojos y frente.


—¿Y quieres que te ayude este chico de aquí, super? — Le dijo Erasmo tomándola del pelo para recuperar el control y hacerla ver directo a los ojos a Raymundo.


Raymundo estaba impactado por la escena, pues nunca había tenido tanta violencia de frente, pero luego su vista se centró en la mujer, la cual parecía tener un parentesco con alguien que había visto antes.


—No, no quiero… — Le dijo de forma suplicante a Erasmo, sin dejar de ver a Raymundo entre lágrimas, hasta que lágrimas rodaron por ambas mejillas y dejaron un rastro visible de tinta, entonces, Raymundo la reconoció.


En el mural que vio mientras buscaban al Sargento de la Torre, Raymundo había visto un grafiti gigante de Mindyblur, con ese paliacate en forma de barco de papel que cubría desde su cabeza, hasta la mitad de su rostro, dejando ver sólo sus ojos, claro, en esta situación no veía el barco en su cabeza, pero esa mirada penetrante que tenía en el graffiti, la distinguía a la perfección. Supo que la mujer era Mindyblur.


—Ya la oíste, así que… — Dijo metiendo de nuevo su mano dentro del cuello de MindyBlur. Raymundo intentó dar un paso al frente, pero Erasmo fue más rápido al levantar la mirada y decir. —¡Quieto! O la Super muere, y si muere, nos lleva a nosotros con ella.


Entonces de entre los bultos de Tinta, salieron manos que agarraron a Raymundo y únicamente le apretujaron de brazos y piernas, manteniéndolo inmovil y tirándolo al suelo, quedando con una mirada de frente a Lyam, detrás de él, escuchó el cuerpo de Mindyblur cayendo, pero esta vez no en shock, simplemente llorando y tosiendo con fuerza por el movimiento en su cuello.


Erasmo comenzó a tararear la misma melodía que inconscientemente cantaba Mindyblur cuando controlaba la mente de Blazerang, caminando y buscando otra versión de Lyam de la cual buscar un recuerdo, pasando con la vista por los caminantes como si de una revista siendo ojeada se tratase.


—Blazerang… por favor, no te rindas… — Le dijo Raymundo con dificultad mirando a los ojos a uno de sus héroes, quien ahora yacía tendido en el suelo sin siquiera luchar. —No puedes permitir que te hagan esto, no a tí… ni a tu gente, por favor…


Pero él se quedó inerte, sin hacer nada. De pronto, de entre los sollozos de Mindyblur la escuchó hablar, no se podía girar para mirarla, pero la escuchó con atención igual.


—No puede oírte… está atrapado en la última de las capas del ser… Lyam está atrapado en su corazón, no en su mente. Es ahí a donde mi poder de control manda a las personas y por más que luchen, no pueden salir.


Raymundo se quedó consternado, no solo por el hecho de que no entendió prácticamente nada de lo que Mindyblur le dijo, sino también porque la única parte que comprendió a la perfección, fue que Blazerang no podría salir del estado tan profundo en el que se encontraba.


—¿Puedes controlar su corazón? — Preguntó Raymundo mientras los pasos de Erasmo se volvían a escuchar.


—No… — Y antes de tomar aire y seguir llorando, una idea muy vaga cruzó su mente. —Pero él dijo que todo esto era un incremento de mi poder, saliéndose de todo límite… podría…


Pero la llegada de Erasmo interrumpió las voces. Este traía consigo una versión más adolescente y arrogante, con una mirada sedienta de poder y que encontró fingiendo que molestaba a otros niños. Este también fue absorbido por la tinta y le dió acceso a Erasmo a todos sus recuerdos.


—Ja ja ja, esto te encantará verlo, soldado. — Dijo haciendo que las manos de tinta alzaran a Raymundo hasta la fuente, la cual aún no proyectaba ,anda, hasta que Erasmo metió el dedo en la fuente.


Lo que antes parecía oscuridad, ahora parecía una tenue luz borrosa que dejaba ver como Blazerang entre cerraba sus ojos.


Erasmo comenzaba a reír con malicia, mostrando que a diferencia de Mindyblur, él si podía mantener el control de sí mismo mientras controlaba la mente de otros.


—Este super que defiendes, soldado, no era más que escoria… Escoria que implantaba microbombas en las plantas de los pies de niños más débiles, que los explotaba y los lastimaba… observa… ¡A Blazerang! — Gritó con ironía mientras la vista de Lyam se ponía totalmente blanca y entonces se escuchaba un gran “¡Bang!” que resonó por todos los sitios.


Todo alrededor de lo que veía Blazerang comenzaba a explotar y este retomaba la postura, observando desde lo alto de un edificio cómo todo el suelo explotaba y edificios caían.


—¡JAJAJAJAJAJA! — Reía histéricamente Erasmo al tiempo que Raymundo en su desesperación intentaba zafarse.


—¡Detente, No! — Gritó desesperado y entonces se libró de un brazo que usó para empujar a Erasmo y comenzar un forcejeo que liberó a Raymundo, pero lo hizo caer a la fuente.


—¡Maldito soldado de mierda! — Gritó con enfado Erasmo. —¡Pero te mataré! — Y volvió a meter, esta vez toda la mano a la piscina para recuperar el control.


Raymundo sintió que cayó en un océano completo, en donde sentía angustia y desesperación, también mucho odio y decepción. No podía entender bien esa sensación, pero al abrir los ojos, pudo observar que el océano era rojo con tintes amarillos, cómo si el agua fuera fuego. Unas cuantas luces más acompañaban el escenario, sonando como bombas que cada vez se hacían más fuertes. El chico iba subiendo sin moverse de a poco a la superficie y de pronto esta se hizo completamente blanca.


Raymundo despertó en los brazos de Pherp, mirando a la blanca luna llena que se situaba justo en el centro del cielo. Entonces reaccionó y se dejó caer de los brazos, despertando instantáneamente por el golpe contra el pavimento y poniéndose de pie para apreciar el panorama.


Lo que antes parecían ser edificios completos, ahora solo eran escombros y destrucción. Las calles mojadas por la lluvia de aquella tarde, ahora estaban repletas de nubes de polvo y de arenisca; los autos estaban completamente destruidos y algunos incendios comenzaban a formar protagonismo de la escena.


—Mierda, no… — Dijo llevándose las manos a la cabeza. —Esto no es putas posible…


—Pero muchacho, ¿De qué estás tú hablando? — Le preguntó Pherp con confusión, intrigándose aún más cuando Raymundo le volteó la mirada y vió el pánico y el terror en los ojos de este.


—Estuve en la mente de Blazerang… lo está controlando Mindyblur. — Respondió apuntando con dedo tembloroso a lo que quedaba del graffiti de Mindyblur en un edificio a medio caer, lugar que hace solo unos momentos estaba completo.


—¿Pero que te pasa muchacho, te golpeaste muy fuerte la cabeza? Muy raras las deducciones tuyas. — Le dijo mientras le tomaba del brazo a Raymundo, pero este se despegó con desesperación.


—¡No! Escucha… — Dijo antes de tomar aire para explicar todo con mayor detenimiento.


—En el momento en que golpee a Blazerang, a lo que deduzco, mi mente se transportó hasta el mundo o lo que sea que controla su mente. Había muchas versiones de él y un sujeto con una máscara extraña.


Pherp no podía evitar mirarle con desconcierto, pues lo que decía era tan disparatado, pero a la vez, notaba la seriedad en su cara y esto le obligaba a no interrumpirle por el remoto de que lo que dijera, fuera verdad.


—Escucha, el está siendo controlado por Mindyblur, ella siente mucho miedo, supongo que el sujeto de la máscara lo tendrá manipulado con algo, pero… s- sé que sonará loco, pero necesito volver, ¡Necesito golpear a Blazerang una vez más! — Dijo con desesperación Raymundo al ver que Pherp cada vez lo miraba con más mirada de estar completamente loco.


—Muchacho, ese sueño que tuviste fue muy loco, pero ahora debemos escondernos. — Le dijo calmado Pherp, pero Raymundo enfadado contestó.


—¡No me estás creyendo! Escucha… no quiero que muera nadie más, necesito volver allí y ayudar a Mindyblur a entrar en lo más profundo de la mente de Blazerang… algo dijo de las capas del ser y tienes que ayudarme, Pherp. 


La verdad es que Pherp no le creyó una sola palabra y entre más hablaba, más confundido se le veía, pero había algo en la mirada de Raymundo que no dejaba de notar, sus ojos, tenían algo distinto. La mirada de Raymundo era la misma que puso cuando quiso proteger a Mindyblur de Erasmo y el brillo en sus ojos finalmente se había encendido.


—Muy bien muchacho, yo te ayudaré. — Le dijo levantando el puño, a lo que Raymundo le respondió aliviado.


Ambos salieron corriendo rumbo a un escondite detrás de la fuente, esperando ocultarse apropiadamente de Blazerang, el cual merodeaba los cielos con cautela, cómo un depredador rastreando con desesperación a su presa.


—Hay que tener cuidado, nos está buscando. El sujeto de la máscara vio mi traje y supo que había sido yo quién lo golpeó, nos está identificando por el vanta black, debemos ser cautelosos.


Del otro lado, a las afueras del perímetro establecido por la policía, los restos de la catástrofe también habían llegado. Varios cuerpos fueron arrojados a las personas, algunos incluso fueron lastimados por los escombros que volaron y Sarah, la reportera, estaba cubriendo la noticia de un oficial que había sido aplastado por una viga gigante y apenas si podía respirar.


“Nadie entiende lo que ha sucedido. Apenas hace unos momentos, la gente se aglomeraba para poder ver una demostración de poder y espectáculo por parte de los soldados mexicanos en su labor de detener al que parece ser, un héroe corrompido.

Resulta paradójico el cómo la gente se siente protegida, sólo porque el que está perpetuando el crimen fue alguien que alguna vez lo combatió. Pareciera que no están dispuestos a desatar el crimen por completo, pero ahora tenemos ante nosotros la prueba de que no es así. ¿Qué será de nosotros el día en que el más poderoso se revele? Creo que debemos de empezar a cuestionar el cómo vemos los humanos a los super y la confianza tan excesiva que les damos.

De verdad deseo de todo corazón que todo lo que está pasando ahora, no sea una normativa ni siente un precedente, que mis palabras solo se consideren miedo desmedido y que los protectores de naciones refuercen su sentido de amor a su gente y luchen con todas sus fuerzas para que nuestro planeta siga protegido.”


Siendo este el mensaje que el mundo recibió mientras las imágenes de la catástrofe se transmitía en televisión, el presentador de las noticias del canal continental cerró el noticiero de la tarde en México, dejando al país en una incertidumbre por su gente y el resto de Latinoamérica al borde del asiento esperando escuchar buenas noticias.


Siendo este el momento justo en el que una serpiente de fuego mucho más grande que las anteriores se elevaba por los cielos y dejaba perplejos a los soldados que aún quedaban vivos de la OIPS. Apagándose y dejando ver a Blazerang flotando sobre un boomerang de fuego que lo sostenía, haciéndolo ver como si estuviera volando.


—¡Tú momento ha llegado, soldado! Revélate en este mismo instante y juro por mi vida que no mataré a cuanta persona se me atraviese en frente. — Dijo con voz amplificada que proyectó gracias a un breve trabajo de ionización del aire.


—¿A quién se refiere? Repito, digan a …. ¿Se refiere? — Se escuchó la calmada voz del sargento de la Torre envuelta en estática tratando de entender la situación.


—Mi coronel. — Respondió Pherp a través del canal de comunicación principal. —Creo que se refiere al muchacho aquí conmigo… ¿Cómo tú te llamas muchacho?


—Soy… Raymundo Mata y creo que necesito su ayuda… quiero llegar hasta él y golpearlo. — La sugerencia tan absurda hizo que varios murmullos se escucharan también por el comunicador, pues no entendían la naturaleza de una petición tan absurda.


Esta reacción hizo entender a Raymundo que difícilmente podrían entender lo que estaba sucediendo y tomarse el tiempo de explicar sería muy arriesgado dado la situación de presión que estaba imponiendo Erasmo sobre ellos en ese momento. Es entonces que decidió salir de a poco de su escondite y mostrarse justo encima de la fuente donde se ocultaban, reconociendo la fuente como el núcleo mental de Lyam Murphy y mirando fijamente al exsuperhéroe en el cielo.


—Estás loco tú chico, no hagas esto… — Le susurró Pherp con miedo, pero sin atreverse a salir.


—Aquí estoy. — Dijo en voz baja, pero suficiente para que los sentidos aumentados de Blazerang lo escucharan, este úultimo esbozó una gran sonrisa diabólica mientras se miraban uno a otro a los ojos y dijo con satisfacción:


—Finalmente, soldado.

Fin.