Capítulo 9: La Tormenta después de la Tormenta
Raymundo enfrenta al mundo después de haber sobrevivido a una de las más grandes masacres de la historia en Sídney, luego de haber sido mandado a una misión que nunca debió haber sido para él; los misterios se resuelven y la duda invade su cuerpo.
De entre la silueta de PokerFace, aparecieron Erasmo y el villano, quien parecía ya no poder caminar por el cansancio.
—Necesito un… respiro — contestó con su característico tono francés que poco se le entendía y menos con los jadeos al intentar tomar aire.
—Por cierto, messie clérigo… — dijo mientras observaba alrededor del lugar donde se encontraban.
Estaban en una habitación gigante, la mancha de la que habían salido estaba sobre un pilar altísimo que daba hasta un techo que terminaba en una cúpula. Parecía ser una iglesia de varios pisos y ellos estaban en el segundo, pues en medio había una grieta gigante que dejaba ver un primero y una planta baja.
Las paredes estaban recubiertas por un color negro muy oscuro que a los ojos de PokerFace se sentía como mirar el vacío y era recorrido por varias capas de neblina morada que se movía con un aparente viento que provenía solo de los muros, los pilares y el suelo igual. Tanto que un leve sentimiento de vértigo causado por el mareo visual provocó que PokerFace perdiera el equilibrio, rozando el borde y mirando la profundidad de la planta baja.
Era grande, rodeada por dos filas de sujetos con túnica que se posaban alrededor de una larga alfombra roja que terminaba sobre una enorme piedra que se alzaba por todo lo alto y terminaba en forma de trono. En este se ubicaba una figura humanoide totalmente petrificada que miraba hacia el suelo, lo que dejaba resaltar más sus enormes cuernos de chivo y su larga cabellera también petrificada.
—Apártate de eso, imbécil — le dijo con enfado Erasmo mientras lo aventaba de nuevo al pasillo y caminaban hasta una enorme pared.
PokerFace observó con curiosidad y con miedo optó por asumir que la locura le estaba invadiendo, prefiriendo eso a esperar que dentro de lo raro que era todo, se pudiera poner peor. Pero basta fue su sorpresa cuando lo miró atravesar esta pared con naturalidad.
—Avanza, italiano — le gritó desde el otro lado.
Con miedo, PokerFace avanzó hasta la pared y se percató de que se sentía como una cortina, pero una que le susurraba palabras ambiguas desde lo más interno de sí mismo; la sensación le abrumó en un principio, obligándole a cerrar los ojos mientras seguía avanzando.
Al abrirlos, se dio cuenta de que se había perdido en un camino de tierra gris que parecía interminable, con un fondo totalmente negro y leves destellos blancos a la lejanía que entendió como estrellas y la misma espesa neblina morada que esta vez se convertía en algo tangible.
Dados unos pasos, el interior de una habitación se comenzó a vislumbrar y poco a poco se adentró en ella, hasta que la había pasado por completo y aquellas paredes que tenían un tono negrino con líneas serpentinas que reflejaban la neblina morada corriendo por el sitio, habían desaparecido por completo, mostrando un cuarto iluminado con paredes victorianas color verde y varios escritorios ordenados, era un salón de clases.
Esto hizo que algo dentro en su pecho se oprimiera con fuerza y un miedo causado por el desconcierto le hizo pensar que tal vez el lugar donde se encontraban ya no era seguro para él, por lo que lo mejor sería huir.
—Messie Clérigo — dijo primero tartamudeando y repitiéndolo una vez más al darse cuenta de que tenía la atención de Erasmo sobre él, por lo que carraspeó la garganta y con tono más autoritario le dijo
—Lamento informarle que a partir de este punto no puedo seguir con usted, PokerFace se retira en este instante — E intentó dar la vuelta y atravesar la pared de nuevo, pero no pudo.
—Jajaja — rio de forma amarga antes de acercarse contra él y quitarse la máscara, mostrando su demacrada cara, piel totalmente pálida, unas profundas ojeras que se ajustaban a las cuencas de sus ojos, además de unas grietas que surgían de estas ojeras tan negras como la noche misma.
—Escúchame bien, francés, este lugar está hecho de todo lo que me da mi poder, así que tú haces lo que te pido si no quieres terminar como todos esos soldados y lo que te digo ahora es que te quedas aquí — le respondió con furia mientras sus ojos se iluminaban en un agresivo destello color morado.
Entre las grietas se lograba vislumbrar una tenue luz rosa, como el reflejo de la luz en el agua. PokerFace se percató de como la grieta que partía del ojo derecho se conectaba con su labio, formando una tenue sonrisa, parecida a la de su máscara, mientras que su ojo izquierdo conectaba con otra grieta hacia la frente, donde parecían romperse tres puntos exactos.
De repente, la estatua en el trono dentro de la grieta iluminó sus ojos con un gran destello cegador, después de eso, PokerFace sintió como su conciencia salía de su cuerpo una vez más y las luces se apagaron. El cuerpo de PokerFace había sido poseído de nueva cuenta por el amo.
—Ah, eres tú — dijo Erasmo en voz baja mientras se alejaba de PokerFace, pero este lo regresó con agresividad.
—¿Y quién te crees tú para decidir que llamadas atender y cuales no? — dijo eliminando de su voz el acento francés y con el tono seductor que caracterizaba al amo.
—Te estoy atendiendo ¿no? — Le respondió Erasmo levantando los brazos mientras se alejaba para comenzar a caminar entre los escritorios. —¿Vienes a hablar de la operación? Se complicó, eso es todo — dijo renegando, pero al mismo tiempo conteniendo su tono.
—Se… ¿Complicó? — le dijo con ironía el amo —Así le dices a tu estúpido fracaso. Esperanza me dijo que confiara en ti, confié en ti y solo obtuve decepción.
—Yo te dije, tráeme un ejército, préstame a tus hombres más fuertes ¡Y entonces podemos golpear al mundo con guante de acero! — Le dijo con emoción contenida y determinación a la que el amo no reaccionó en lo más mínimo.
—Oh, claro que te puedo prestar a mis hombres, un ejército de magos e incluso reunirte villanos — dijo con tono sereno, cosa que confundió, pero al mismo tiempo emocionó a Erasmo.
—Eres un imbécil — respondió de forma cortante, mostrando en el rostro de PokerFace una expresión total de asco. —No pudiste con un solo super y después de un fracaso tan estúpido esperas que te premie.
—N- ni siquiera ha sido un fracaso, solo… ¡Mucha gente murió! — intentó justificarse, pero PokerFace solo buscó con la mirada entre todas las cosas del salón, hasta encontrar una vieja televisión.
Con un gesto de la mano, sus ojos se iluminaron con una intensa luz morada que hacía parecer la de Erasmo como una mota de polvo brillando ante la luz, la tele se movió sin mayor dificultad y comenzó a transmitir una señal de un noticiero mexicano, donde parecía ser tarde-noche y aún había luz.
“Tras el incidente provocado por el superhéroe “Blazerang”, se reporta la suma de veintitrés fallecidos y ocho heridos por parte de la OIPS, del lado civil se reportan diecisiete fallecidos y cuarenta heridos, no se reporta ninguna persona a salvo puesto que la escala de la destrucción ha abarcado una zona mucho más amplia de la esperada y los daños se calculan en cientos de millones, dejando a ciento dieciocho personas sin hogar.
Ante esto, se le ha estado cuestionando fuertemente a Harrison Clarke la seguridad del país y se le recuerda su negativa a reabrir el caso contra Lyam Murphy por los supervillanos asesinados en la sede de Aranta y múltiples organizaciones abiertamente en contra de los mutros han aprovechado este movimiento para demeritar al presidente Clarke, reiterando su intuitiva postura en contra del ascenso de los mutros en puestos de poder, al formar él parte de este colectivo.
El presidente no ha tenido de otra más que salir a dar una declaración, haciendo un llamado a mantener la calma y no mezclar temas que puedan caer en un racismo desmedido y totalmente injustificado, a su vez, anunció que ha ordenado al comité de ética social del país el desarrollo de ideas y propuestas para poder acudir en una fecha aún no definida ante la corte internacional, esta vez decidido a sí reabrir el caso contra el difunto Lyam Murphy y con la firme intención de poner en tela de juicio la libertad de la que gozan actualmente los super.
Afirmó que independientemente de cual sea la causa de los ataques, este es un acto que los super humanos han realizado en parte por el simple hecho de poder estar por encima de los humanos que no gozamos de super habilidades y por ende se tiene que evaluar de forma totalmente arbitraria y objetiva la libertad que estos merecen.
—Durante años nos han salvado, si y el estado está eternamente en deuda con ustedes, pero no podemos ignorar que al mismo tiempo son ellos quienes nos han traído el peligro hasta nuestras casas, han destruido nuestros negocios y han saqueado nuestro dinero. Si ellos mismos son la causa y la solución, debemos de gritar ante el mundo que nosotros rechazamos su libertad absoluta.
Tras estas fuertes declaraciones, las redes sociales han explotado, la app de Continentum reportó que el hashtag número uno en todo el planeta fue #Supers y que un gran debate se está viviendo ahí.”
—¿Fracaso? — volteó a ver Erasmo con mirada triunfal, casi arrogante.
PokerFace no se inmutó ante la arrogancia del clérigo, simplemente lo miró de reojo con desprecio y regreso su vista a la televisión.
“En el mismo operativo, se ubicó mediante frecuencias magnéticas relacionadas al uso de los poderes de los super la firma biológica de Sienna Murphy, conocida como Mindyblur y actual viuda de Lyam Murphy. Se procedió con su reducción y posterior apoyo médico, siendo ahora mismo transportada en ambulancia esperando a que despierte de su recuperación y se pueda proceder con un juicio programado al ser reconocida como el actual autor intelectual de todo lo sucedido.
Hay varias respuestas en base al actuar de Blazerang, ¿Porqué comenzó atacando a civiles? ¿Qué lo orilló a atacar sin piedad a los agentes de la OIPS y porque parecía que su actuar evolucionaba conforme una visible frustración causada por el ataque? Esto último llamó la atención de los internautas que veían en vivo la pelea, pues lo más mencionado es que es extraño ese actuar viniendo de alguien que lleva más de veinte años actuando como superhéroe.
Lo que más desconcertó a todos, ¿Porqué al final ayudó a PowerHope? Esta duda se reflejó en el segundo hashtag más popular actualmente en Continentum: #Traidor, pues muchos aseguran que todo lo ocurrido fue una coacción entre ambos superhéroes y la confianza en PowerHope cayó un veinte por ciento. Hasta aquí mi reporte. “
La tele perdió luz de a poco y finalmente quedó totalmente apagada. Erasmo aún veía su reflejo con total orgullo, pero para su desconcierto, PokerFace lo miró de nuevo, con un fuerte desprecio.
—Te lo dije, no fue un fracaso, amo. El plan resultó como se planeó desde un inicio, poner en jaque a la sociedad por el propio actuar de los super — dijo mientras se volvía a poner de pie para mirar a los ojos a PokerFace.
El amo lo miró con frialdad, analizando la postura de Erasmo que trataba de ser imponente, pero no lo lograba del todo, pues se notaba cierto recelo que no le permitía mirarlo con autoridad.
—Reconozco tu resultado en tu misión, si… — Comenzó diciendo, mientras tomaba aire y le apuntaba agresivamente con el dedo, presionando con fuerzas su pecho.
—Pero a eso que tú llamas victoria, yo le diría suerte. El resultado fue… digamos, “El esperado” — Dijo haciendo el ademan con los dedos. —pero tu estupidez no solo te delata conmigo, te delató con todo el mundo, tanto que ahora es un tema social.
Erasmo intento replicar con cara de confusión y enfado, pero ni una sola palabra pudo salir de su boca antes de que el amo continuase.
—Ellos ven un posible actuar errático, tu viste una aplastante victoria, pero yo veo a un niño… — Esta última palabra hizo renegar con la mirada a Erasmo. —Un estúpido niño que tenía un plan sencillo, mal estructurado y con tantos huecos que incluso me sorprende que hayas conseguido este super como avatar para mí.
—Y deberías agradecer, amo… — seguía intentando interrumpir Erasmo, pero de a poco iba agotando la paciencia del amo.
—Pero a la mínima que su plan comenzó a fallar, se quitó esa máscara de madurez estratégica y comenzó a hacer una pataleta como todo niño, hasta que no le quedó de otra que huir de su “Magistral estrategia”. — fulminó a Erasmo quien aún no se quería rendir.
—Matamos a personas poderosas y a inocentes, ¿No es suficiente para ti? Amo — replicó Erasmo con rabia.
—Perdiste a tu controladora, perdiste a tu asesino y perdiste… el control. La historia está tan estúpidamente mal escrita que juzga a los héroes por sus resultados, pero los historiadores suelen juzgarlos por sus métodos y por eso, para ellos, no hay héroes. — Terminó El amo, dejando totalmente callado a Erasmo, quien solo se sentó mirándolo con odio e impotencia.
—No seas a quien alaben por una victoria, sé aquel que el mundo sepa que no dejó de hacer las cosas bien, aunque fracase. — Le dijo con cierto anhelo, para después fulminarlo. —Por ahora, no eres ni uno ni otro, así que no sirve.
—Y bien, ahora que tu “Victoria” ha culminado, ¿Cuál es tu siguiente movimiento? Aún no cuentes con mi ejército, niño promesa. — Preguntó el amo con indiferencia.
—Mis cristales están casi terminados… y aún tengo a la estúpida niña de esos dos supers. Esta vez los atacaré directamente a ellos. — Dijo con reasignación.
El amo simplemente asintió y abandonó el cuerpo de PokerFace, quien se sentó en un banquito para respirar de nuevo.
—Messie Clérigo, ya no quiero hacer esto… — Dijo entre jadeos, pero la mente de Erasmo ya estaba en otro sitio.
—Ese chico… Raymundo… Mata — Dijo entre susurros mientras miraba por la ventana, la cual, a diferencia del ambiente anterior, aquí si mostraba un jardín gigante y una luz muy brillante y acogedora.
Por su parte, Raymundo se encontraba soñando, recordando aquellos momentos de tensión y peligro, estancándose cada poco en aquel momento donde recorría las islas y los puentes, algo que en un principio había entendido como otra capa del corazón de Lyam Murphy, pero cada que volvía a ese lugar, caminaba hacia el muro de aquella forma de agua que no podía atravesar.
—Muuundoooo — siempre escuchaba la voz de otro niño, lo que le hacía sospechar que no era el corazón de Blazerang, sino el suyo propio.
Cada que intentaba cruzar el muro, sentía como toda su piel era empapada en un líquido viscoso muy húmedo y sus reflejos lo hacían despertar dentro de un hospital, varias veces despertó con reacciones agresivas en medio de ataques de ansiedad y tenía que ser sedado de nuevo, pues aquellos movimientos erráticos le dañaban más su herida.
Cada vez que el sedante entraba en su organismo, el volvía a aquel sitio y cada que intentaba cruzar el muro, tenía la misma sensación y despertaba de nuevo, escuchando al mismo niño e intentando cruzar el muro nuevamente.
La última vez no tuvo que intentar cruzarlo, algo paso, un cambio que no pudo entender pero que hizo que el muro se desbordase encima de él y tras ver la imagen de un cuervo, despertó totalmente, más tranquilo y sin ataques, solo una respiración agitada y un miedo que desapareció al instante, tras reconocer las siluetas en frente de él.
—¡Raymundo! Mi niño al fin despertaste — exclamó la voz de su madre, una mujer bien parecida de tez morena y cabello muy negro, enchinado. Sus cálidos brazos lo rodearon con fuerza y le acariciaba el hombro con sutileza.
—Ma- mamá — dijo antes de abrazarse a ella con fuerza y sentir como volvía a ser un niño asustado que buscaba la protección de su madre.
Las lágrimas de ambos caían con fuerza y Raymundo sintió que se desahogaba de absolutamente todo lo vivido aquella noche, no gritaba, pero su constante llanto lo evidenciaba.
Pasado un rato, ambos se calmaron y de a poco fueron llegando visitas de amigos y familiares que rara vez veía, pero aún así se preocupaban por él. Sus ojos se iluminaron cuando un hombre que vestía de ropa deportiva cara, ojos que cambiaban a cada mirar por los de distintos animales y una larga melena color blanco entró por el sitio.
—¡Jerome! — dijo Raymundo dando brinquitos en su cama e incorporándose con alegría.
—La verdad tuve que decirle a mi padre que investigara en toda la cadena Contivisium si era mi Raymundo Mata quien había salido en las noticias como un sobreviviente de una masacre — bromeó Jerome antes de acercarse para abrazar a Raymundo.
—Aghh… — renegó Raymundo tras estirarse para dar el abrazo, la punzada de dolor le hizo agarrarse un poco el estómago, pero finalmente se estiró de nuevo para abrazar.
—Si… la verdad en todos esos momentos no pensé en que teníamos cientos de cámaras encima de nosotros… y que esto podrían verlo ustedes jajaja — respondió con cierta tristeza Raymundo.
—Cuando vi en la tele que mi niño, mi Raymundo estaba peleando contra un super héroe en la otra punta del mundo, casi se me sale el corazón — dijo con la voz muy débil la mamá de Raymundo, era obvio que el solo recordar ese momento le afectaba.
—¿Y cómo es? — Dijo Jerome emocionado para aliviar la tensión, a lo que Raymundo le miró con mirada confusa.
—¡Powerhope jaja, ¿Cómo es el héroe del mundo? — le respondió con emoción para aclarar las cosas.
—Es… cálido — respondió con extrañeza, pero con seguridad, confundiendo hasta a su mamá.
—Antes de desmayarme, vi como un paramédico intentó ayudar a Blazerang…. — mencionare esto último le hizo apretar con fuerza las sábanas de la camilla del hospital. —PowerHope no lloró, él solo… prefirió consolar al paramédico antes que otra cosa.
También por un momento pudo recordar cuando PowerHope les estrechó la mano y lo reconoció, aun así, no se exaltó ante ese breve recuerdo, solo se encogió de hombros y con una leve sonrisa replicó.
—Si, creo que es cálido.
Alguien más tocó la puerta antes de abrirla, era Anselmo de la Torre, quien ya había recuperado sus brazos.
—Coron- ¡sargento de la Torre! — dijo emocionado. —Veo que ya recuperó sus brazos…
—Te dije que no te preocuparas, chico. Mi poder es convertirme en un fluido no newtoniano y con el tiempo aprendí a extender la durabilidad del estado sólido de mi cuerpo y bueno… soy humano, así que con comida me recupero — explicó amablemente para tranquilizar a Raymundo.
—Espero te estés recuperando, todo el escuadrón ya salió desde ayer. — le dijo, sorprendiendo totalmente a Raymundo quien abrió los ojos.
—¡¿Ayer?! — dijo con sorpresa.
—Has estado dormido por tres días, desde que te trajeron aquí. Eras de los más heridos y vine en cuanto pude — le dijo su mamá acariciándole el rostro mientras el recuerdo le quebraba de nuevo la voz.
—Tres días… — dijo para sí mismo, pero una tranquilidad le inundó, por lo que se giró de nuevo a Anselmo.
—Me alegro de que estén bien todos… usted también
—Y una cosa más… en dos días será el Juicio de Mindyblur y como fuiste alguien clave en todo el caso, solicitan que vayas. — le dijo con seriedad.
Raymundo se sobrecogió ante la noticia de que el juicio sería pronto, pero con toda la seguridad de saber que no era culpa de la viuda de Blazerang, sino del Clérigo, el mago, y tenía que demostrar que era él quien estaba detrás de todo.
Así pasaron tres días en los que Raymundo regresó a Puebla con su madre y su hermana, con un periodo de recuperación de varias semanas. Raymundo estaba ardiendo en sed de justicia, cómo si aún tuviera la misma adrenalina que tuvo durante la batalla, pasando el tiempo hasta que se encontraba sin darse cuenta en la sala de la corte internacional, decidido a defender a Mindyblur.
—Se solicita pase al frente el soldado del escuadrón C de la sede de la Organización Internacional de Protección contra los Super en Ciudad de México, México: Raymundo Mata.
Raymundo salió del estrado y pasó a sentarse en la tribuna al lado del Juez para brindar su testimonio. Quien lo entrevistaba era el abogado defensor de Mindyblur, la cual estaba siendo demandada por la corte internacional.
—Dígame, señor Mata, ¿Usted estuvo en la misión de detención de Blazerang?
—Sí señor — Respondió Raymundo con nerviosismo.
—Correcto, ¿Usted tuvo contacto directo con el sujeto de detención?
—Si señor
—Podría explicarnos cómo fue que terminó teniendo contacto con una figura tan peligrosa, ¿Señor Mata? — preguntó el abogado, lo cual hizo que por un momento Raymundo se contrajera ligeramente; el recuerdo de lo ocurrido aún le perseguía, pues apenas hace cuatro días había sentido la muerte de forma tan cercana.
El recuerdo de Pherp le llegó de golpe y todo pareció detenerse, sus ojos, su brazo desprendido de su cuerpo y el intento por levantar el muro que le dejó ver la cantidad de vigas que habían destrozado su cuerpo y su exoesqueleto se clavaron de forma tan profunda en su mente que todo desapareció por un momento.
—¿Señor Mata? — volvió a preguntar el abogado y este le hizo regresar a la tierra con un leve toque en el hombro que el propio juez interrumpió con un golpe de su mazo.
—Perdón, hmm…si. — Estaba nervioso y no sabía por dónde empezar. —Pues… fue por un golpe que le di, nos conectamos por una especie de magia que alguien estaba utilizando, ese alguien estaba manipulando a Mindyblur para que controlara a Blazerang a la fuerza y yo…
—¡Objeción! — gritó el abogado acusador, un hombre de cabello blanco con grandes entradas y traje totalmente negro. —¡Lo que está diciendo son disparates!
—¡Es verdad! — Gritó Raymundo con enfado, levantándose de su asiento mientras en su mente pasaban todos los momentos vividos. —El Clérigo estaba torturando a Mindyblur para controlar a Blazerang y utilizar su poder en contra del mundo, yo estuve en la mente de Blazerang y vi a ambos pelear contra ese hombre…
—¡Orden! — gritó el juez golpeando su mazo. —Señor Mata, está usted bajo juramento, mentir le podría traer consecuencias.
Todos se calmaron de golpe, sentándose de nuevo y recuperando la compostura.
—Señor Mata — Continuó el abogado defensor de Mindyblur. —Su testimonio afirma que pudo estar en la mente del difunto superhéroe Blazerang, ¿Puede explicar más a profundidad este suceso?
Raymundo recordó cómo fue estar en el corazón de Lyam Murphy y como Mindyblur estaba tranquila en el sitio, recordó sus palabras y las explicaciones que salieron de ella, también el cómo se unieron para pelear y como esto los impulsó a seguir.
Una tristeza lo invadió al pensar en la unión de ambos y lo decididos que estaban a buscar a su hija y enfrentar a la justicia juntos para finalmente vivir en familia, todos esos planes y esa determinación interrumpidos por la muerte y las ahora complicaciones legales que se tenían que enfrentar.
—No solo estuve en su mente, también en su corazón… no de forma romántica, sino, literalmente en una parte más profunda de Lyam Murphy. Ahí Mindyblur me explicó que de alguna manera, el Clérigo estaba incrementando el poder que podía utilizar y de esta forma todo este tipo de anomalías eran posibles.
El abogado acusador soltó una risa de ironía que dejaba ver que no creía ninguna palabra de lo que decía Raymundo, pero eso no fue lo que le hizo arder, sino el ver que el juez compartía cierta incertidumbre o incredulidad a lo que estaba diciendo Raymundo.
—¡Es la verdad, incluso estuve en la mente de Pherp! — añadió de forma impulsiva Raymundo al ver que su testimonio estaba siendo tan puesto en tela de juicio por parte de todos sin que hubieran dicho una sola palabra.
El abogado defensor carraspeó por un momento antes de dirigirse al juez.
—Cómo puede ver, señor Juez, uno de los testimonios clave dentro de todo esto, el señor Raymundo estuvo presente en un nivel relativamente abstracto en toda la situación, pero esto no le quita validez, pues si bien es un caso que claramente, se tiene que estudiar, no demerita lo que pasó. — Dijo intentando rescatar la situación, pero la cara del juez ya no reflejaba confianza.
Con un movimiento de cabeza, el abogado defensor pasó a sentarse de nuevo en su sitio, mientras que el acusador se paró para tomar su turno en el testimonio de Raymundo.
—Señor Raymundo Mata, me parece curioso que lo hayan presentado como miembro del escuadrón C, cuando Claramente la misión se presentaba como una de tipo Continental, según sus estándares, incluso por encima del rango S, lo cual significa “Supers que le podrían dar problemas a The Five Continents”. ¿Puede usted explicar cómo fue que usted terminó en esa situación? — preguntó de forma certera.
Raymundo no sabía, desde que salió del hospital y regresó a su casa, no había tenido un solo momento de cercanía con sus superiores y solo recibió un par de cartas que le citaban como testigo para el juicio.
—No señor. — Respondió con sinceridad.
—¿Puede presentar alguna prueba del incremento de poder de Mindyblur y las afectaciones que esto tuvo en su entorno? — Volvió a preguntar, preocupando cada vez más a Raymundo.
—Puede mandar a llamar al Sargento de la torre, él… — Pero el abogado no lo dejó terminar.
—¿Anselmo de la Torre? Actualmente está siendo investigado por estar posiblemente coludido con los acusados que dieron lugar a esta desafortunada situación, por lo que el testimonio de un posible responsable que además se le puede adjudicar la muerte de los más de quince fallecidos, diecisiete para ser más precisos, considero, señor juez, debería ser desestimado, por lo menos en este momento. — dijo lanzando una mirada triunfal al juez, el cual solo los miró con recelo.
—Lo que dice el abogado Blackstone tiene cierta lógica, por el momento no se puede mandar llamar como futuro testigo al civil Anselmo de la Torre hasta que se aclare su situación legal. — terminó el juez dando un golpe de mazo.
—Entonces, señor juez, tenemos que la defensa de Sienna Murphy, aka Mindyblur se basa en el testimonio fantasioso de un chico de apenas dieciocho años que afirma que la magia existe y puede potenciar las habilidades de un super, que esta potenciación de habilidades resultó en que él y solo él estuviera dentro de esta ambigua dimensión mental de Lyam Murphy, de entre todos sus compañeros.
La cara de Raymundo cambió de un instante a otro al darse cuenta que su testimonio había sido tan frágil que se pudo caer con un par de cuestionamientos breves por parte del abogado Blackstone.
—¿Qué lo hace exactamente especial a él?. Además que se supone que pudo recibir una explicación precisa de todo esto que se supone es desconocido por parte de la acusada con quien convenientemente, su testimonio coincide.
Blackstone volteó a ver directamente a Raymundo y con una fingida pero muy bien elaborada mirada de preocupación, miró a Raymundo y después miró directamente a la audiencia.
—El señor Mata se ve como una persona extremadamente competente y que claramente ha sido engañada por alguna de las habilidades de la acusada, Sienna Murphy, más no creo que se vea como alguien cuyo testimonio sea creíble o apegado a la realidad. — concluyó antes de regresarse caminando a su escritorio, momento en que se comenzaron a escuchar murmullos por todas partes.
—¡Orden! — gritó el juez golpeando su mazo con fuerza. —Se ordena un receso de treinta minutos mientras el estrado toma una decisión. — dijo y entonces un último golpe del mazo hizo que todas las personas se levantaran, menos Raymundo, quien se quedó totalmente mudo, absorto en la escena que acababa de ocurrir.
Nunca había estado en un juicio, pero aún así, no sabía que la propia verdad, con el simple acto de ser puesta en tela de juicio, podía convertirse en una mentira según quien fuera el narrador de los hechos.
Raymundo tuvo que regresar a su casa para poder seguir tomando su descanso y continuar recuperándose. Pasó los siguientes días con un hueco en el estómago, a pesar de que su herida había sanado por completo, únicamente dejándole una cicatriz muy visible en su torso.
Un día, durante una comida en la tarde que a Raymundo le recordaba a los días antes de tener que irse a la ciudad de México para unirse a la OIPS, la tranquilidad que le llenaba le hacía incluso ignorar los días próximos en que tendría que regresar a tomar misiones nuevamente.
—Orele mija, pásale las tortillas a tu hermano que mira nomás, bien grandote y todavía se hace guaje para comerlas — dijo su mamá mientras se preparaba un sabroso taco de carnitas.
—Que lo agarre él, de por sí no hace nada y tú nomás lo conscientes — dijo renegando, pero a pesar del comentario negativo, Raymundo con paciencia y estiró la mano para tomar del servilletero.
—Tranquila jaja, me dieron vacaciones por trauma — respondió con cierta ironía pero mirando a su mamá y su hermana con mucho cariño.
—Ay mijo, todas las noches rezo por tí y porque no te vuelva a a pasar nada así de feo — le dijo su mamá con tristeza.
—¡Yo también quiero vacaciones por trauma! La prepa está acabando conmigo — respondió su hermana de forma traumática a lo que Raymundo rió.
El momento fue interrumpido por alguien tocando la puerta, Raymundo hizo el ademán de levantarse, pero su mamá le hizo otro gesto para que se sentara.
—No cómo crees, ustedes coman, deja veo quien es. — le respondió mientras se dirigía a la puerta.
Raymundo se disponía a agarrar otra tortilla cuando vio de regreso a su mamá con el rostro totalmente pálido y le dijo.
—Mijo, mejor si ven tantito ¿No? — y Raymundo con algo de preocupación se levantó rápidamente, su hermana también para enterarse de lo que estaba ocurriendo y cuando se asomó a la entrada, miró ahí al comandante Levi vistiendo su atuendo militar y su saco lleno de medallas, aquella boina que le cubría casi toda la cara y su postura firme pero inquebrantable.
—¡Soldado Mata! — Inició Levi mientras ponía su mano sobre su frente para saludarle, pero Raymundo con avance firme y mirada de desconcierto no le respondió.
—¡¿Esa es tu forma de saludar a tu Coronel?! — le continuó con indignación, pero Raymundo le interrumpió.
—¡Usted sabía que no tenía que estar en esa misión, me mandó y ahora todos están muertos! — le gritó con furia. —Si Pherp no hubiera tenido que protegerme, si no… aghhh… !Si un debilucho como yo, no hubiera estado en una misión tan peligrosa, probablemente todos estarían vivos! — Terminó desahogándose.
A Levi se le desencajó la cara del coraje ante la falta de respeto de Raymundo, pero su enfado se detuvo al ver la mirada tan impotente de Raymundo y por un momento reflexionar todo lo que ese chico había tenido que vivir.
—¡Raymundo Mata! — gritó su madre quien estaba igual o más enojada que Levi —¡Discúlpate en este momento!
—Descuide, señora Mata, yo… — intentó calmar el coronel.
—Lopez, Raymundo es adoptado y quise respetar su apellido… — le explicó más calmada la mujer, a lo que Levi desconcertado continuó.
—Correcto… señora Lopez, Raymundo está en todo su derecho de sentirse así, después de todo… la culpa fue mía. — dijo aceptando la mirada de desconcierto de la mamá de Raymundo y la furia de este.
—Mi secretario, Jeremías, sufrió un percance con los papeles antes del registro entre dos personas con apellido Mata. La verdad es que a pesar de lo eficiente que es Jeremías, siempre estoy al tanto por si un día una situación así se presenta y perfectamente me di cuenta del error.
Esto último confundió muchísimo a Raymundo, pero decidió seguir escuchando.
—Decidí investigarte, sólo para corroborar la información y encontré un expediente muy particular: Un joven que un exámen contestaba la mitad de las preguntas bien, pero en el otro examen las fallaba, con todas las pruebas físicas reprobadas y resultados para nada sobresalientes… un chico, que prácticamente salió del entrenamiento en el mismo estado en el que entró.
Raymundo no pudo evitar ruborizarse al sentirse tan expuesto por la revelación de su plan detalle por detalle.
—En un impulso decidí dejar tu expediente en el escuadrón Continental, incluso De la torre levantó una ceja, pero no le permití cuestionar. Pensé que la mayoría de las misiones de este escuadrón son burocráticas y con pocas peleas, nunca antes habíamos tenido una catástrofe de esta magnitud. Asumo totalmente este error y te pido disculpas a nombre mío y de Jeremías.
—Yo… no sé qué decir — respondió apenado y consternado Raymundo, pero tampoco pudo pensar en algo que decir, pues fue interrumpido por el propio Levi quien le estiraba la mano con un papel en esta.
—Toma, quise entregártelo personalmente. Es tu pago por la misión continental en la que nunca tuviste que estar involucrado. — Raymundo recibió el cheque y tanto él como su madre se quedaron totalmente congelados al ver la cantidad que este decía.
—Esto es… ¡¿Doscientos cincuenta mil pesos?! — gritó tan fuerte que hasta la hermana de Raymundo se quedó congelada al escuchar la cantidad.
—Cómo pudiste vivir, el escuadrón continental no goza de muchas misiones al mes, dos a lo mucho, además, su acercamiento con los super más fuertes del planeta los pone en un gran riesgo, así que la paga es muy alta. — aclaró el coronel.
—Además, soldado Mata, le quería ofrecer una plaza oficial en este escuadrón — dijo soltando la idea un poco al aire, pues la manera en que escaló la situación le hacía sentir que cualquier cosa que pudiera decir estaría totalmente fuera de lugar.
Raymundo y su madre levantaron fuertemente la cabeza, a Raymundo se le quedaron los ojos en blanco, mientras que a su madre le ardieron por completo.
—Cómo chingados va a creer que Raymundo va a aceptar algo como eso — dijo entre dientes y tratando de ocultar la furia que de golpe llenó su cuerpo.
—¡Usted no tuvo que ver en televisión como había dejado a su hijo en su departamento una tarde para que se fuera a trabajar y resultara estar en medio de una masacre internacional! — gritó con enfado que hizo retroceder al coronel.
Levi no discutió, retomó la compostura y carraspeó la garganta antes de seguir.
—Entiendo totalmente el enfado… pero Raymundo es mayor de edad y tiene que decidir. Además, no es solo un llamado a unirse a un equipo más grande y mejor pagado… es un llamado a que siga peleando por lo que es justo — dijo llamando ahora sí la atención de Raymundo.
—¿A que se refiere? — dijo intuyendo el tema del que hablaba.
—Tristemente la corte internacional no está de nuestro lado y presentó una fecha muy apresurada para el juicio de Mindyblur, pero ahora contamos con pruebas para defenderla… las grabaciones de tu micrófono captaron cosas que ocurrieron en su mente, el plan del Clérigo, la voz de aquel hombre…
—Ella, ¿osea que van a apelar la decisión del juez? — dijo Raymundo con esperanza.
—Ahhh — suspiró con desánimo el coronel. —Nuestros abogados creen que el tenerte en nuestro equipo fortalecería nuestra versión de los hechos, nos ayudaría no solo las pruebas ante el juez sino la percepción ante el público de esto, pero te necesitamos, eres el único que puede pelear por Mindyblur. — le dijo tajantemente a Raymundo.
Su mente colapsó por un minuto, pues la presión en su pecho iba creciendo a cada palabra de Levi, miraba el cheque, pues representaba un futuro económico, pensaba en unirse de nuevo al mismo equipo en el que vivió algo tan doloroso, pero que a su vez salvaba a mindyblur.
Por último, miró a su hermana quien estaba mirando a escondidas y su encrucijada se hizo más fuerte, pues veía en ella el único motivo por el que hacía todo esto y por el que peleó, si, fue descubierto por Levi, pero en un plan en el que trabajó por meses para poder cuidar y proteger a su hermana y el dinero que tenía ahora entre sus manos, sin duda sería para asegurar a su hermana, pero… ¿Si seguía por ese camino, ella tendría hermano al cual ver mientras crecía?
—No… — respondió Raymundo, esta vez conteniendo todas sus emociones.
—Tengo que cuidar a Liliana — dijo mirando a su madre. —Lo que viví… me dejó en claro que el mundo es más peligroso de lo que parece y que tengo que cuidarme más — respondió pero realmente no tenía nada en claro y a cada palabra que negaba, la carga en su pecho se volvía más pesada.
—Quiero volver al escuadrón C… — terminó entonces y la cara de Levi proyectó una profunda decepción.
—Entiendo… tampoco esperaba totalmente que aceptaras. Entonces me retiro — dijo antes de saludar a Raymundo poniendo su mano en su frente, cosa a la que Raymundo esta vez sí contestó antes de irse.
Después de eso, Raymundo ya no dijo nada, terminó de comer y se fue hacia su cuarto tirándose en su cama, mirando a la nada por un par de horas hasta finalmente quedarse dormido, esperando que el siguiente día fuera más tranquilo y que su próxima misión lo dejara concentrarse de nuevo en su objetivo de vida.
Fin.