The Five Continents


Adéntrate en este mundo protegido por The Five Continents, el equipo de superhéroes más grande del mundo. Acompaña a Raymundo mata, un chico que solo quiere pagar la preparatoria de su hermana, uniéndose a la Organización Internacional de Protección contra los Super (OIPS) y sobreviviendo a las adversidades que el oficio conlleva.

Portada de The Five Continents - Novela de fantasía y ciencia ficción
Portada del capítulo 16: Bienvenidos a la Dimensión Mágica

Capítulo 16: Bienvenidos a la Dimensión Mágica


Mientras la operación de rescate avanza en el Cerro de los Niños, una periodista descubre hasta dónde está dispuesto el poder a torcer la verdad para mantener oculto lo que ocurre bajo tierra. Abajo, los magos reabren el portal y la OIPS cruza por fin al otro lado, donde la bienvenida que les tienen preparada no es la de una misión de rescate cualquiera. Entre soldados leales, héroes legendarios y enemigos que conocen demasiado, cada quien descubrirá que en la Dimensión Mágica las reglas del combate —y las deudas del pasado— son muy distintas a las de la superficie.


—Nos encontramos en El Cerro de los Niños, un cerro poco conocido por el turismo, pero de gran importancia para los habitantes de la zona michoacana conocida como “La cañada de los once pueblos” — comenzaba a decir Sarah al tiempo que le hacía señas al camarógrafo de donde apuntar la cámara y continuaba leyendo detrás de esta, su nota periodística. 


La cámara mostraba una vista aérea desde un helicóptero del cerro mostrando la vegetación y unos puntos lejanos que se entendían como los agentes de la OIPS. 


—Cómo pueden ver, se destacan sus caminos que transportan muchísima agua y casi al centro de la subida, lo que antiguamente se conocía como la Aldea de los Tzentzhuas — seguía comentando, pero justo al leer el nombre de la aldea, su ceño se frunció. 


Ella se giró con el camarógrafo con duda, pero este levantó las cejas con urgencia, procurando que no se perdiera el texto de la nota, pues se quedaría atrás ante las letras que avanzaban sin parar. 


—Los Tzentzhuas fueron conocidos por ser una antigua aldea de super indígenas que practicaban la Endogamia, esto bajo la creencia de que así se conservaban los poderes. El Cerro de los Niños los proveía de todos los recursos que necesitaban y conforme fueron asentándose más poblaciones, sus posibilidades de crecer aumentaron. 


El ceño de Sarah no se podía fruncir más y el rojo de su frente delataba el coraje con el que leía cada palabra que la pantalla le mostraba, tanto que obligó al camarógrafo, un hombre rechoncho de barba y gran nariz a tomarle del hombro para dispersar un poco su atención. 


—Estudios recientes sobre la morfología del lóbulo infracerebral han descartado cualquier relación entre la endogamia y la aparición de poderes en los super. 


Sarah le miró con incertidumbre, pero al ver su rostro preocupado, decidió tomar aire rápidamente y acercarse de nuevo el micrófono para seguir leyendo. 


—La naturaleza de la operación es de rescate, como podemos ver, vienen The Five Continents, aunque por ahora solo se mira a La Condessa: la heroína de la luz y al superhéroe más famoso de todos: PowerHope. 


—Se cree que los Tzentzhuas tenían en su repertorio poderes interdimensionales, por lo que parece ser, cruzarán ahora un portal que los llevará a lo desconocido para el ser humano y por supuesto, desde Tv Continental estaremos cubriendo la operación. — Terminó con una sonrisa mientras la cámara le apuntaba en este último párrafo. 


En cuanto el camarógrafo apagó la cámara, Sarah se sentó furiosa sobre las bancas del 


helicóptero y sacó su teléfono apretando la pantalla de manera desesperada. 


—Hijos de la… pero no voy a dejar que hagan esto — decía entre dientes con coraje. 


—¡George! ¿Qué chingados fue eso? Te mandé el reportaje con toda la maldita verdad, ¡¿Qué es eso de endogamia y Tzentzhuas?! — Preguntó molesta al teléfono, tanto que no se dio cuenta que una gota de su saliva le cayó al ojo al camarógrafo. 


—Sarah, escucha — le respondió una voz calmada desde el otro lado del teléfono. —Entiendo tu compromiso con todo lo relacionado a este caso y Sídney, pero entiende que yo no pongo las reglas. Las… —organizaciones internacionales— nos prohibieron deliberadamente mencionar la palabra “Magia” en todo esto… 


—¿Pero mentir? Los Tzentzhuas no existen ¿O sí? — respondió indignada. 


—Técnicamente sí, solo que en el Cerro del Gran Infante — respondió con optimismo George, el hombre al otro lado del teléfono —En Perú, pero da lo mismo, Tv Continental solo transmite para Estados Unidos y Australia, así que nadie se dará cuenta. 


—Esto no está bien — respondió Sarah con un tono más cansado. —Además, que es eso de mencionar lóbulos y no sé qué tanto, ¿Es una especie de documental? — Preguntó extrañada viendo la pantalla al frente de la cámara donde el texto que antes había dicho para el público se repetía en bucle, mostrando justo la parte del lóbulo infracerebral. 


—Se llama “Aplanado de la atención colectiva”, es… protocolario — Respondió George con tono astuto. 


—¿Protocolario? ¿Qué parte de todo esto necesita un protocolo? — Sarah estaba a punto de perder los estribos. 


—Este reportaje puede mostrar demasiadas cosas que no nos conviene que se sepan, así que metemos un poco de información por aquí y un poco por allá y ¡puff! Nadie está preguntando nada jaja, Ingenioso, ¿no? — terminó George con una risa nerviosa. 


Sarah inhaló lo más fuerte que pudo y se tomó unos segundos para ir soltando poco a poco el aire, calmando sus nervios antes de acercarse lentamente el teléfono al oído de nuevo. 


—¿Leíste el reportaje completo? Para ellos esto no se trata solo sobre Mera Murphy, esto va mucho más allá y si no interferimos… 


George carraspeó con fuerza tratando de tapar la voz de Sarah con una tos mal fingida, se escucharon pasos y de forma apenas audible, una puerta cerrándose. 


—No podemos hablar de eso… y si, lo leí todo, pero no puedes andar usando cada oportunidad para querer exponer a los magos ante el mundo, somos una televisora y honestamente no quiero saber porque el gobierno oculta todo al público, ¿Entendido? — respondió asustado George entre susurros, por lo limpio del audio, Sarah dedujo que se encontraba en una habitación cerrada. 


—Escucha, Sarah, tu relación con PowerHope te da mucha libertad porque se asume que estás protegida… pero esto nos puede meter en problemas, mejor… por favor cubre el reportaje. — le dijo con un muy fingido tono cansado. 


Sarah colgó molesta el teléfono y con rostro melancólico se acercó a la puerta del helicóptero. El camarógrafo miró con miedo, pero no pudo decir nada al ver la mirada melancólica que tenía en su rostro. Sus ojos se centraban solo en una cosa: PowerHope. 


—¿A qué hora se supone que llegan Nahual y Moto? — preguntó molesto a Condessa mientras se quitaba ramas de la cara. —¿Sabes algo de eso Nightective? 


—Nahual va en camino, su pueblo está a unos cuantos cerros de distancia, así que fue a visitarlos y Moto se detuvo en un incendio por Chilchota, ambos van en camino. — se escuchó únicamente en los comunicadores de PowerHope y Condessa, era la rasposa voz de Nightective quien los observaba desde la Gran Sala Continental. 


—Así que empezamos solos, tal y como en los ochenta jeje, hubiéramos invitado a Revolver — respondió de forma juguetona Condessa. 


—Nos odiaría si le sugerimos eso — respondió PowerHope entre risas, cuando de pronto un gran “Shhhhhhhhhhhhh” los hizo voltear asustados a ambos. 


Era Levi quien los shhteaba para después, en silencio, le apuntaba a un grupo de hombres encapuchados. Eran cinco personas alrededor del centro de aquella aldea abandonada. 


Los cinco hombres portaban capuchas de color negro con detalles dorados en los bordes y se tapaban su rostro con una gigantesca capucha. Parecían armar un círculo alrededor de la vieja caldera encima de la fogata totalmente carbonizada. 


—Nea, esum dae esum oinat ai — replicó uno, lo que llamó la atención de Raymundo. 


—¿Qué están diciendo? — susurró a Cynthia, la cual tenía la cara igual de arrugada que él 


al no entender nada. 


—Nea no sé qué, parece que están rezando en otro idioma — dijo confundida tratando de entender lo que decían. 


Al rezo se le unieron los demás magos con capucha y poco a poco, aquel caldero en medio del círculo que formaban comenzó a temblar con fuerza y lanzar chispas de color morado. PowerHope se mostró maravillado por esto, esbozó una sonrisa. 


De pronto, el piso alrededor del caldero comenzó a cuartearse, dejando ver una luz entre las grietas, un morado tan intenso que poco a poco comenzó a comerse el suelo, reviviendo así el portal del Cerro de los niños, el cual parecía una corriente de agua en remolino color morado. 


—Bien, la cocina está lista, falta servir los platos — dijo PowerHope a forma de metáfora, solo para ver como el caldero caía dentro del portal y a los pocos segundos salía disparado, humeando y lleno de agujeros de bala; incluso unas cuantas balas salieron del portal, estas hicieron que todos se cubrieran brevemente con precaución. 


—Nos esperan — dijo Levi confundido —Pero ¿cómo? 


—¡Necesito dos tanques y un corredor!, no importa que nos esperen… nosotros estamos felices de ser bienvenidos — respondió Anselmo de la Torre, quien se precipitaba a ponerse a la orilla del portal. 


—¡Sargento de la Torre! No tiene autorización para entrar en ese portal sin antes comprobar que es seguro entrar. — Le dijo firmemente Levi. 


—Está confirmado que no lo es, de nada — dijo de la Torre mirándolo a los ojos. 


Levi intentó descifrar sus emociones en su tono de voz, ya que la máscara de respiración que le cubría el rostro solo reflejaba su rostro enfadado. 


En instantes no solo dos, sino varios soldados habían llegado a la escena, varios hombres muy grandes con trajes llenos de placas por todos lados y otros más adaptados al movimiento ágil estaban en el sitio. 


—Tengo que hacer esto coronel, usted sabe mejor que nadie por qué — dijo antes de tomar con las manos a los dos que tenía al lado y dejarse caer dentro del portal. 


Los dos con los que cayó eran hombres blindados de placas que rápidamente rodearon a de la Torre de tal forma que, al salir por el otro lado, dentro de la dimensión mágica, estaban totalmente cubiertos.


La ráfaga de balas no se hizo esperar y por un momento, varios cartuchos impactaron todas las placas de blindaje de aquellos hombres que protegían a su jefe con lealtad y determinación.


—¡Alto! — gritó el gringo alzando la mano. —Cómo son pendejos, se quedan sin balas de tanto disparar como si les estuvieran haciendo algo, mejor piensen chingada madre — terminó gritando, para luego ponerse al borde del camino para tener mejor visión de los blindados.


Anselmo reconoció la voz y rápidamente se acercó para mirar a través de un pequeño hueco al Gringo, su panza, su bigote y aquellos ojos con tantas ansias de sangre eran irreconocibles para él.


Antes de que pudiera reaccionar, había disparado su brazo y endurecido su puño para clavarse en la pared y tirar de sí mismo para ponerse frente al Gringo.


—Tú con qué huevos te me acercas — le dijo de forma arrogante al tiempo que todos los subordinados del gringo dejaban de apuntar al portal y en su lugar apuntaban a Anselmo.


—Pero mira nada más, hoy tendré premio doble, rescataré a la hija de Murphy… y me llevaré al más grande hijo de perra que he buscado toda mi vida — respondió de la Torre abandonando por completo su manera calmada de hablar.


Este comentario hizo que el Gringo lo mirara con extrañeza, pero antes de que pudiera preguntar, la respuesta le llegó a él cuando Anselmo tomó una fuerte bocanada de aire que sonó por toda su máscara y poco a poco la levantó con sus dedos, dejando ver como sus labios estaban prácticamente a la mitad, su cachete derecho tenía un agujero tan grande que dejaba ver toda su dentadura y su nariz era inexistente, junto con sus ojos que no tenían párpados.


—Al fin te podré hacer pagar por esto, maldito — le dijo mirándolo directo a los ojos.


—Eres… — dijo con sorpresa antes de ver en su pecho el logo de la OIPS. —¡Eres el hijo de Retoxico! JAJAJA.


Selvio rio con alevosía mientras desabrochaba los botones de la manga de su camisa, dejando ver un brazo totalmente lleno de cicatrices.


—Si, recuerdo a ese infeliz y su regalito — le dijo moviendo su mano —Escuché que se volvió loco y mató a su familia… veo que fallé por poco — le dijo alzando más su sonrisa.


Anselmo se bajó de nuevo la máscara para recuperar el aire de forma calmada y apretó los puños mientras los endurecía, cosa que provocó un gran “crac” al que todos alrededor reaccionaron con nervios.


Gringo se limitó a mirar de izquierda a derecha, para luego clavar su mirada en los ojos de Anselmo, esto tras mirar a través de las lentillas polarizadas de su máscara y dar con el blanco de estos.


—¿Quieres pelear? — le dijo lentamente de forma retadora, mientras Anselmo no sabía cómo actuar.


—Veo que te sientes tan acorralado como el día que entré a tu casa JAJAJA… — le dijo dándose la vuelta. —Eres decepcionante, muchacho… — y finalmente atravesó la pared, sorprendiendo a Anselmo por esto último.


—Mátenlo, no es peligroso. — se escuchó la voz del Gringo en los walkie talkies de los miembros del su ejército que eran parte de los clones de Múltiple.


Anselmo apenas escuchó esto, se giró solo para escuchar el crujido de las armas y metrallas apuntándole directamente. Sus ojos miraron rápidamente a todo el sitio intentando buscar una escapatoria, pero su necesidad iba más rápido que su mente, por lo que simplemente se limitó a saltar.


Una lluvia de balas comenzó a escucharse, los hombres que entraron junto con Anselmo reaccionaron rápidamente para usar sus gigantescos cuerpos y empujar a todos los que pudieran hasta que terminaron entrando más soldados de la OIPS.


—¡A la orden Sargento! — gritó un joven delgado antes de sacar a relucir sus poderes: Su cuerpo se comenzó a adelgazar con rapidez hasta quedar un único hilo extremadamente largo que se enredó rápidamente entre los hombres que mejor visión tenían para disparar en el área.


El hombre se contrajo levemente haciendo a todos ellos caer, quedando colgados al suelo de entre todo el hilo enredado.


—¡Aaagh! — se escuchó un gemido de dolor que recorrió todo el hilo y se escuchó en toda la cámara de portales. —¡Apúrense a llevarse a estos!


Anselmo seguía cayendo mientras veía como sus hombres actuaban, hasta que frenó en seco, lo cual le sorprendió pues se imaginaba que lejos de los caminos que conectaban los portales, la cámara no tendría fondo.


Cuando se giró para ver sobre qué había caído, miró una plataforma de luz muy amarilla que rápidamente comenzó a elevarse por los aires hasta ponerse al nivel de sus hombres que entraban cada vez más para unirse a la pelea.


—Venga chaval, un pelotón no se puede quedar sin su líder — le dijo Condessa mientras le daba la mano para ayudarlo a levantarse.


Cuando Anselmo estuvo de pie, observó como Condessa caminaba sobre plataformas en el aire hasta uno de los hilos que conformaban el cuerpo del soldado que antes tiró a los hombres del Gringo. Sus ojos se iluminaron en blanco y dorado al tiempo que con su dedo tocaba el hilo, haciendo que la luz recorriera todo el hilo.


Cuando la luz llegaba a cada uno de los hombres colgando, se construía una Jaula de Luz que aliviaba el peso del sujeto con cuerpo de hilo, el cual dejó de soltar quejidos de dolor que viajaban por todo su cuerpo.


—Venga que aún hay mucho que pelear — terminó diciendo Condessa antes de crear una llave en su mano, la cual arrojó por los aires para después salir corriendo.


Antes de que Anselmo pudiera reaccionar, miró como la llave desaparecía y poco a poco las jaulas parecían explotar a toda velocidad, hasta que sintió una fuerte ráfaga al lado suyo y miró por un segundo a PowerHope volando con uno de los hombres en brazos y comprendió que era él quien abría las jaulas para llevarse a los detenidos.


Anselmo quedó atónito por todo lo que había ocurrido en tan solo un par de minutos y de como su equipo parecía estar totalmente coordinado con los superhéroes.


—Tú insubordinación fue peligrosa, soldado… — escuchó la voz de Levi a través de su comunicador. —Pero admito que fue mi culpa por nunca brindarte información respecto a las antiguas misiones especiales en conjunto con The Five Continents.


—¿De qué habla coronel? — respondió confundido Anselmo mientras saltaba entre los caminos conectores de la cámara para evitar las balas.


Cuando pudo ocultarse brevemente, miró al portal y estaba Levi mirando al equipo actuando y peleando contra los hombres del Gringo. Frente a él estaba PowerHope protegiéndolo de las balas, recibiendo los impactos por él. Anselmo se asombró de ver de cerca como las balas simplemente rebotaban en el cuerpo del superhéroe.


—Por muchos años no fue necesario, pero a veces pedimos apoyo al equipo de The Five Continents para este tipo de operaciones, como puedes suponer, la última vez fue antes de que fueras Sargento. — continuó Levi explicándole.


—Te adelantaste antes de que pudiera definir una entrada, ya que yo conozco los poderes de estos héroes y de tu equipo. Cómo tu coronel te ordeno que asumas la lección, cómo hombre… te pido que no dejes de pelear — respondió más serio, a lo que Anselmo asintió como si tuviera a Levi frente a él y se paró entones para mirar la situación.


Sin pensarlo dos veces se arrojó clavando sus brazos para saltar entre puentes y regresar junto con sus compañeros a la batalla, mientras pasaba sin darse cuenta por en frente de Levi y PowerHope.


—Tienes un gran equipo, Antonio — le dijo con una gran sonrisa de emoción.


—Ya tenía la sospecha de que ese muchacho perdería la cabeza… me contaron que por varias noches en su departamento, se le escuchaba llorando completamente roto tras la muerte de su sub sargento — le respondió de forma tranquila.


—¿Tú porque no llegas a detener todo de golpe? — le preguntó Levi con curiosidad sin hacer contacto visual, sus ojos iban de un lado para otro mirando la pelea.


—¡¿Y perderme la acción?! ja ¡Ja! Míralos, hacen un gran equipo con Condessa, no me necesitan. — PowerHope no dejaba de seguir con sus ojos a Anselmo, maravillándose de cómo convertía sus brazos en elásticos para enredar a un grupo de tres hombres y luego de lanzaba contra ellos para noquearlos con su rodilla, para después moverse a otro sitio sin detenerse.


—Además, definitivamente hay algo más adentro… — dijo mirando la pared por donde entran y salen los magos.


—¿Qué estás insinuando, PowerHope? 


—Lo recuerdas, ¿No? Las salas son diferentes y este sitio es enorme… los magos son muy poderosos como para ahora utilizar solo armas de fuego. — le respondió con tono más serio que de costumbre.


Al fondo de la habitación, atravesando aquella pared, se podía encontrar la habitación de Erasmo, aquel sitio que parecía ser un salón de clases, con sus escritorios todos removidos y abastecido de varios magos con sus máscaras de distintos patrones dibujados.


Erasmo permanecía sentado sobre una butaca, impaciente, mientras escuchaba el ruido de la pelea que estaba sucediendo allá afuera sin inmutarse.


—Te sigues haciendo el cabrón — le dijo el Gringo mientras recargaba parte de su peso en su hombro.


Erasmo no respondió nada, solo se limitó a girar la cabeza para hacer lo que él consideraba contacto visual, pues su máscara le impedía al Gringo conectar con su mirada.


—Te dije, te daría a mis hombres si tú también ibas con ellos — le dijo tajantemente.


—Pelearé cuando sea necesario, por ahora, ellos no me necesitan. — dijo levantándose y apartando con brusquedad la mano del gringo de su hombro.


—Por ahora — continuó con un tono más juguetón — es más importante enfocarnos en sacar a PowerHope del juego… y para ello tú tienes lo que necesito.


Gringo hizo una mueca ante esto, algo de entre las palabras de Erasmo no le agradaba para nada.


—Dices que te haces llamar “el clérigo”... deberías ir rezando si tus planes resultan una porquería — respondió antes de presionar la hebilla de su cinto, la cual comenzó a parpadear de forma sutil.


Por otra parte, a la entrada del portal en el cerro de los niños, se encontraban los magos con las manos arriba, aguantando el cansancio de sus brazos para mantener el portal activo, los periodistas mirando desde el cielo y el equipo de Raymundo recargados a la sombra de un árbol.


—Dios mío, nadie dijo que hacía tanto calor en el cerro — se quejó Cynthia cuyo tono de voz se había vuelto notablemente más ronco por el cansancio.


—Se supone que será rápido, así que deja de quejarte — le respondió Talavera de forma condescendiente.


—¡Que le apuren! Nosotros vinimos sólo por compromiso. — dijo antes de dejar caer todo su cuerpo y verse acostada a las raíces del árbol.


—Jajaja, yo te dije que vendría solo — le respondió Raymundo que estaba a su lado, acariciándole la cabeza.


—Sí pero esperaba al menos pelear contra unos malos o algo.


—Es mejor así, muchachos. Seguramente ellos estén peleando con todo, pero a nosotros nos harían mierda de dos golpes — dijo mirando con anhelo hacia el portal.


En eso un estruendo sacudió el sitio y los magos se tambalearon un poco, pero rápidamente regresaron a su postura para mantener el portal abierto.


El portal comenzó a disparar chorros de luz morada mientras se expandía de a poco, las grietas comenzaban a agrandar el portal y algunos de los magos comenzaron a mirar al suelo con nerviosismo de que alguna grieta los tirase dentro.


Vicario se levantó de golpe y trató de acercarse al portal, Raymundo se puso alerta y Cynthia comenzó a quitarse las hojas que le cayeron al rostro con la sacudida que dio el árbol con el estruendo.


Un segundo estruendo sonó y antes de que pudieran reaccionar, un hombre con cuerpo de tiburón de tamaño gigante salió por el portal, arrojando por los aires a los magos y apagando el portal en el acto.


—¿Sharkelly? — preguntó en voz baja Raymundo, pero para su sorpresa un grito a lo lejos le corrigió.


—¡Es Sharken! — Era la voz de PowerHope.


Los magos que volaban por los aires fueron frenados en seco tras entrar en una caja de luz que los salvó de un destino peor, esto mientras Condessa detrás sostenía a Sharken con una cuerda de luz que utilizaba como Lazo vaquero.


—¡No cerréis el portal, aún hay hombres adentro! — gritó de forma alarmista antes de recortar el lazo para cerrar la distancia.


El Mutro con forma de tiburón terminó cayendo entre los árboles más abajo en el cerro, para después escucharse por los aires un “Ja ¡Ja!”, antes de ver su silueta saliendo disparada por los aires hacia el pueblo cercano.


Del portal salieron varios de los hombres del Gringo que rápidamente comenzaron a hacer reconocimiento y vieron a lo lejos el Pueblo mencionado por Nightective antes a Powerhope, Chilchota y lo apuntaron con malicia.


—¡Raymundo, por aquí! — gritó Vicario con urgencia mientras le indicaba por donde correr para esconderse entre los matorrales.


Raymundo acató la órden pero apenas dio unos pasos, escuchó un grito que reconoció al instante, era Cynthia quien estaba siendo arrastrada por uno de los hombres adentro del portal que los magos habían encendido de nuevo desde las cajas de luz en las que se encontraban.


Intentó gritar, pero al ver que Vicario no se había percatado de la situación, decidió correr detrás de ellos, escondiéndose entre las plantas y los árboles para evitar ser detectado por los hombres del Gringo.


De pronto, fue interrumpido por una gran explosión de luz a lo lejos, que paralizó por un momento a todos en el sitio, solo para ver surgir a una versión gigante de la Mona Lisa hecha completamente de luz y controlada por la Condessa. Esta intentó golpearlo, pero Sharken se defendió con un árbol, el cual arrojó una rama que golpeó el helicóptero de Sarah, descontrolándolo con furia.


Vicario se preocupó al no ver a ninguno de sus miembros de equipo tras él, por lo que miró para todos lados, hasta que pudo ver como Raymundo se arrojaba de forma imprudente hacia el portal.


—¡¿Qué mierda haces Raymundo Mata?! — Gritó con enfado mientras recordaba las imprudencias de Raymundo desde que llegó al equipo, pero finalmente decidiendo que no tenía de otra más que arrojarse al portal también.


El cambio fue casi instantáneo, solo separado por una espesa neblina que cubrió sus ojos, antes de poder comenzar a distinguir la cámara de los portales, pero ni bien pudo reconocer formas, se dio cuenta de que todos los caminos estaban explotando, cortando toda forma de cruzar, pero más importante, miró como Raymundo saltaba entre estos a toda velocidad.


Observó que cada tanto, daba saltos inhumanos con torpeza, algo estaba mal y Raymundo no lo controlaba, pero se salía de su conocimiento y solo pudo mirar como este llegaba hasta la otra punta de la habitación por los pelos, antes de que se girase.


—¡Volveré con Cynthia, señor Vicario! — y desapareció metiéndose en la pared.


Su desconcierto era tan grande como la duda de si debía regresar cruzando el portal, pero aún así su preocupación le ganaba y miró por todos lados tratando de encontrar una forma de cruzar.


Se encontraba sobre una pequeña plataforma que conectaba con el portal, la habitación se encontraba vacía y no había rastro aparente de los agentes de la OIPS, quienes parecían haber desaparecido.


En eso, del otro lado de la pared, salió una figura que simplemente no podía explicarse, con su gigantesca sonrisa y sus cicatrices marcadas, Antonio Talavera estaba al otro extremo, dejando a Vicario totalmente pasmado.


—Hermanito, que gusto me da verte — dijo Antonio con un tono malicioso. —Ven, ¿Porqué no tenemos una buena charla entre hermanos? — dijo mientras caminaba hacia el precipicio. 


Vicario se quedó mudo y sin poder decir nada, observó como su hermano se dejaba caer al vacío, pero su duda era tan abismal, que también se dejó caer, mirando siempre la pared, midiendo su distancia y sacando una herramienta con punta plana, que tras presionar un botón, se convirtió en una parecida a la de un pico minero.


El vacío era gigantesco, pero de a poco se deslumbró una luz morada muy intensa y entonces Vicario clavó su herramienta en la pared para detener el momentum de la caída y salvarse, mirando de frente a su hermano, quien lo esperaba sin ningún daño recibido.


Raymundo cruzó la pared, solo para encontrarse con un pasillo, no era la habitación de Erasmo, sino algo diferente, rústica y con una alfombra con bordados referentes a la santa muerte.


El hombre que traía a Cynthia con él, llegó hasta la otra punta del pasillo, donde yacía una puerta real, la cual cruzó el mismo Clérigo.


—Llévala con el amo… yo tengo algo que hablar con él… — dijo antes de apuntarle con el dedo. —Contigo, Raymundo… Mata.


PowerHope reaccionó al golpe al helicóptero de Sarah y se disparó rápidamente a salvarla, debajo de ellos, Condessa con su forma gigantesca se enfrentaba a Sharken. la OIPS permanecía desaparecida mientras los hombres del Gringo se dirigían al pueblo y tanto Raymundo como Vicario parecían enfrentar una deuda pendiente con el destino.



Fin.